Y todo esto me hace pensar...
¿Y si hicieramos un timón de respeto con un tablón de la cubierta? Pero en vez de improvisado, en TIERRA. Cuestión de una vez hecho y probado, quitarle los herrajes, estibarlos en algún sitio que no molesten y otra vez en tablón a su sitio... Así se puede contar con un segundo timón sin practicamente ocupar espacio, ya que los herrajes son poco más que un caño y un par de arandelas...
