A LA RICA NARANJA
Un vendedor ambulante estaba parado y se puso a vender por la calle naranjas amargas como si fueran dulces.
Todos los días iba cambiando de sitio para que no le pillaran de que eran naranjas amargas en lugar de dulces.
Un día se pone a pregonar:
-¡Naranjas guachi mú ricas! ¿Quién quiere narajas guachi?
Baratas, tres kilos por un euro… ¡Que me las quitan de las manos!
A esto que pasa un señor con su hijo y le dice al vendedor:
-¿Están buenas esas naranjas?
-Buenísimas, zeñó, super dulces.
-Pues dele a probar una a mi hijo, a ver qué tal.
El niño prueba un casco de la naranja y
se le caen dos tremendos lagrimones,
y le grita al vendedor:
-¡Me cago en tu Buta madre!
El vendedor le dice al padre:
-Ozú, es delicado el chiquillo, ¿no?
-Delicado no... ¡¡¡Era mudo!!!