En mi opinión, sirve de poco un tripulante que solo comprenda su puesto. Se convierte en un autómata poco fiable en situaciones críticas (que las hay, y muchas).
Algunos cofrades apuntan la necesidad de que TODOS (sin excepción) sepan cómo navega y se trima un barco e intuyan cuales son los problemas que tienen sus compañeros. Creo que esto es lo acertado.
El tripulante ideal es capaz de llevar la caña (toque fino); se sabe el piano de memoria; en el palo sabe cual es el grillete o mosquetón que se atasca; caza el foque con suavidad y mueve el escotero para equilibrarlo; salta como un puma a proa a trasluchar el espí porque su compañero se ha caído; está PERMANENTEMENTE viendo el rumo, detecta roles, ve otras intensidades de viento en el campo (escoras); riñe al "mayor" porque ha olvidado largar pujámen en popa o con menos viento; se acuerda de que no hemos movido el eje de la hélice para conseguir el perfecto plegado..etc. etc...
Doy por supuesto que TODOS saben de memoria el reglamento de regatas y muy especialmente la norma nº 2.
Es muy dificil tener una tripulación así, pero creo que hay tres normas que pueden ayudar a conseguirlo:
1.- A bordo siempre tienen que venir los mismos (abroncar al patrón/armador cuando esgrima sus coñazos compromisos sociales)
2.- Los puestos a bordo tienen que rotar. Y aun cuando en regata no sea esto conveniente, hay que salir a entrenarse con esta idea.
3.- En los entrenamientos, el que más sentido didáctico tenga (no necesariamente el patrón) ofrecerá clases prácticas sobre estrategia, tactica, metereología, maniobra y trimado.
Saludos.