Un barco de madera correctamentamente mantenido puede superar en estética a cualquier otro barco de otros materiales, pero realmente el problema es la dedicación y la exigencia en calidad de servicios que requiere.
Una pintura agrietada en el caso, marcando las tablas, un barniz ennegrecido o de tonos discontínuos, afean notablemente el aspecto y si no estás continuamente dispuesto a bricolear o a pagar facturas para que lo haga otro, en poco tiempo el aspecto se degrada y tal degradación va in crescendo...
En mi familia tuvimos una barca magnífica de madera durante unos diez años, cuando varios hermanos teníamos tiempo para entretenerla. Los trabajos fueron continuados y pese a ello el día que la vendimos presentaba un aspecto mucho peor que cuando se compró a un propietario que tenía un marinero full time a su cuidado.
Ahora me resultaría imposible plantearme destinarle el tiempo de entonces, y fe tenerlo, me apetecería mucho más destinarlo a navegar que a lijar, barnizar, pintar, masillar, ajustar.... Y un largo etcétera.
Saludos
