El problema es que hemos generado un sistema aberrante.
La mayoría de las veces las iniciativas quedan paralizadas por culpa de los problemas administrativos.
Personalmente tengo la experiencia de ofrecer dinero por un joya para aplicarla en una instalación social y la administración propietaria optar por pagar para que se desguace.
Recientemente he exportado un barco tradicional a Rusia para una instalación cerca del Volga. Lo hemos comprado navegando ( entre otras cosas para garantizar si buen estado). Es decir, estos barcos tienen valor, al margen del dibulgativo, de lo que supone el incremento del capital social al fomentar la autoestima de poner en valor lo nuestro, de dar opciones para que sea un atractivo cultural y turístico, pero en vez de aprovecharlo y hacer caja, lo más fácil es gastar para desguazar.
Es una desgracia. Estos días vemos en la Taberna un 60 pies de acero que valdría un pastizal si se cuidará o subastara a tiempo. Si sumamos los despojos del patrimonio incautado a narcos y corruptos, de las obras faraónicas inacabadas, que ahora tendremos que demoler pagando para librarnos de ellas, veremos que es de una dimensión gigantesca ese despilfarro. - será que tengo alma de chatarrero, pero a mi me enseñaron a aprovechar todo. Mi primera casa la fui arreglando con material de segunda mano y siempre me ha gustado esa tercera R del reciclaje - el reaprovechar, quizás por eso todo esto me duele muchísimo
No entiendo como nadie se da cuenta de esto y no se ponen los medios para evitarlo,
