
En España ha sido moneda común olvidar la mar y a sus marinos.
Y lo sigue siendo hoy.
Pero siempre quedan algunos que no olvidan la mar y los marinos.
Aunque lluevan los obstáculos y la vocación terrestrizante impere.
Blas de Lezo tuvo una vida intensísima, que aquí comentáis.
Y fue un hombre y un marino excepcional.
Y, por su parte, la Gran Bretaña, que también tuvo grandes hombres y grandes marinos, jamás ha estado exenta de un punto de perfidia. Por eso, habiendo realizado la temeraria decisión de las medallas y las monedas empleó todo tipo de esfuerzos y argucias en ocultarlo. Este capítulo es a tener en cuenta.
Cayeron, increíblemente, en lo de "vender la piel del oso antes de cazarlo".
Dicho sea esto sin dejar de reconocer que fueron y son buenos marinos. Doy fe también de ello por haber estudiado en la Gran Bretaña (capeando el temporal de su indescriptible gastronomía) y haber navegado con ellos.
Pero lo de Lezo no han podido digerirlo ni con su tradicional flema, ni con su condición de caballeros, hoy extinta.
