No me gustan las necrologicas, ni el coro de pésames que las acompaña, pero en este caso me veo "obligado" a dar noticia sobre el fallecimiento de un hombre que creó no solo una gran regata sino un espiritu y una forma de entender la competicion.
La clase mini tiene hoy una salud de hierro y sigue siendo escuela de grandes regatistas.
Gracias Bob Salmon por el legado que dejas y que tengas buenos vientos alla donde vayas.
