Creo que el problema central es la mezcla de conceptos entre la navegación por placer y la profesional que pasa también en tantos otros temas.
No obstante este absurdo solo se da en casos muy contados desde los últimos ya lejanos cambios sobre el botiquín C.
Yo solo alucino ya para el caso de embarcación deportiva despachada para zona 2 o 1, con algún profesional a bordo (por ejemplo, un cocinero).
El botiquín, entonces, ¡no cabe a bordo!
No obstante, a pesar de estas excepciones, los contenidos reglamentados tienen una lógica.
Médicos expertos han determinado que medicaciones llevar. Normalmente se han basado en la experiencia de casos que se han dado en la marina profesional, y ahí puede estar el problema, pero no por exceso de productos, sino por defecto.
Una embarcación profesional tiene a todo su personal con libreta de embarque y revisiones médicas anuales tales que, en caso de enfermedades de riesgo de un "patatús" quedan incapacitados para la navegación.
En cambio, a borde de una embarcación deportiva sube desde el suegro hasta el colega del trabajo o la abuela...
Todos los compañeros que hicimos la formación sanitaria inicial (para el PPER), y basándonos solo en casos vividos a lo largo de nuestra vida como navegantes (unos mas, otros menos), íbamos decidiendo ampliar los botiquines de abordo.
Es decir, al igual que intentamos tener con nosotros todo aquello pensable para todo tipo de emergencias, mucho mas un buen botiquín.
Os recomiendo encarecidamente hacer un buen curso de primeros auxilios.
El problema es ¿de donde sacas las medicinas?
Por un lado se necesita receta para muchas de ellas, y dudo que un médico particular te las quiera recetar.
Aún así deberías pagar, además, la visita cada vez que caduca una caja.
Por otro lado, dada la proverbial demagogia contra el mundo de la náutica, seguro que está muy mal visto y que muchos médicos de la seguridad social no te recetarán "para tu yate".
En cuanto al Instituto Social de la Marina, si eres deportivo, no es que no te hagan ni caso, es que ni te venden la guía de primeros auxilios de a bordo (que es la usada como referencia de comunicación con el servicio Radiomédico)
Es decir: los contenidos, probablemente si, pero el acceso a los mismos (Como bien dudaba el cofrade Nigri) sin ser imposible en la práctica, depende de una serie de buenas voluntades y de, sin salirse del espíritu de la ley, saltarse por parte de los médicos un montón de reglamentos.
