Nada nada, no me convences.
Abarloados en la calita griega, hacemos un dúo yo con la gaita y tu guitarra. Tu pones la paella y yo la queimada ( si queremos estropear el orujo para que lo tomen las señoras )

Y si nos quedamos con hambre sacamos la cecina de vaca cachena - que un día te voy a presentar.
A mi, después de arrancarme con cuatro canciones de borrachos, me entra un sueño y unas necesidades irrefrenables de echarme una siesta que no aguanto a nadie.
Y entre el barullo y las popas, me entra una taquicardia que se me altera la patata.
Joer ¿ os habéis fijado la cara de frío que tienen los tipos y eso que son holandeses?
Nada, para eso me hago el paso del noroeste, pero con veinte refajos de neopreno y tejido polar que si me caigo rebote,