Para subir al barco, además de hacerlo cual felino al acecho, hay que hacerlo lo más cerca posible del centro de equilibrio, que lo marca el larguero horizontal del "columpio". Osea, por el centro de la eslora.
(Hacerlo por cualquier otro sitio, en cualquier caso, desvela rápidamente nuestro error

).
Aunque, efectivamente, el barco puede llegar a cabecear ligeramente cuando nos desplazamos por él (para actuar sobre el mecanismo de la orza, por ejemplo), si la estructura y todos los elementos que componen el sistema están bien dimensionados, este balanceo no pasa de ser un agradable recuerdo del mar...

Otra cosa es que corras de proa a popa.