Es fácil opinar sentadito delante del ordenador...
Bajo mi opinión, tampoco lo hacen tan mal los armadores. Creo que hay mucho viento (en un momento dado se ven pasar los rociones por encima de cubierta: ahí pueden haber fácilmente los 40'), y en esas condiciones, el más pequeño fallo origina un lío. Cualquiera podemos tener ese pequeño fallo, más cuando lógicamente, es una operación ante la cual no estamos habituados.
Bajo mi cómoda opinión, mejor ponerse proa al viento, pero tampoco hay tanto espacio para dar la vuelta. En todo caso, unos barcos como esos han de tener suficiente motor como para si no detenerlos popa al viento, dejarlos casi sin arrancada.
Y en ese contexto, me sale los que fallan estrepitosamente: los que están en los muelles y, principalmente, el de la auxiliar, que se mueve más que una mosca.
Un cabo suficientemente largo, llevado por la auxiliar hasta el barco que estuviese prácticamente sin arrancada, lo solucionaba todo. Una vez hecho firme, acercar el barco y amarrarlo correctamente es una maniobra que no tendría mayores dificultades y que incluso no habría que hacer con una terrible urgencia.
Una cosa es que una maniobra de ese tipo la tengas que hacer tu solito porque no hay nadie, y otra muy distinta que tengas un mogollón de gente e incluso una auxiliar para ayudarte. Bien gestionado eso, la cosa no debería tener mayor problema.