Maese Kiai: como a Ferreret tu historia me ha hecho reir de lo lindo
Tal vez porque he tenido muchos gatos y es fácil imaginarse al pobre bicho pasando por las situaciones que describes.
He leído la historia del gato Oscar y, la verdad, es que me ha gustado mucho. Me ha recordado uno, llamado Marujito (creíamos que era gata, mi mujer le puso Marujita y al crecer, pues...). Vivíamos entonces un un chalé casi en pleno campo y este Marujito casi cada mañana nos esperaba en la puerta de casa con un ratón que había cazado. Creo que lo traía como muestra de que era capaz de ganarse las lentejas, porque nunca se los comía.
He visto varios barcos con habitante gatuno, pero en todos los casos había sido criado desde pequeño en él. Estoy de acuerdo en que los gatos son muy territoriales y, cuando les cambias de hábitat, lo pasan bastante mal. Lo se porque he cambiado de domicilo unas cuantas veces.
Además el gato es un animal que necesita una libertad absoluta (a no ser que se le castre, lo que me parece una faena enorme para el pobre bicho

). Si no puede ir y venir a su antojo y hacer sus exploraciones, se pone de muy mal humor y se vuelve insoportable.
Moraleja: si el gato no "ha vivido" desde el principio en el barco, yo no lo llevaría. Supongo que causaría muchos problemas (aparte del cajón de las cacas) y que lo pasaría bastante mal.