Desde el Mediterraneo...
Cofrades del Cantábrico y Atlántico: No dudo del respeto que merecen vuestras aguas, y la capacidad marinera y de previsión necesarias para surcarlas.
Olas inmensas, mareas, corrientes, y una mala leche considerable.
Las pocas veces que he tenido la fortuna de navegarlas, aunque solo en una ocasión las condiciones fueron duras (y no extremadamente duras), he adoptado todas las precauciones previas (meteo, mareas, refugios...) que se me ocurrieron.
... Porque el océano impone.
Solo un consejo.
Cuando naveguéis por nuestras aguas, ¡no os confiéis!
Nadie dice que sea lo mismo, ni peor, pero el Mediterráneo, dentro de un comportamiento global menos furioso, tiene varias formas de convertirse en un cabrón malintencionado.
