Cita:
Originalmente publicado por Butxeta
Está claro que al reducir génova si este tiene bastante recubrimiento adelantas su centro vélico y por tanto el del barco, con lo que aumentas la tendencia a arribar. De todas formas, esa tendencia se suele compensar con la pérdida de efectividad de la pala, tanto en su función de antideriva como en su papel de dirigir el barco.
 a ver que dicen los expertos.
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Gracias Butxeta,
En línea con lo que decís tanto tú como Tuyu, pienso que enrollar génova supone dos efectos que juegan en direcciones contrarias en relación al par de orzada / arribada:
- Por un lado, el barco debería volverse más ardiente, puesto que estamos reduciendo la cantidad de trapo a proa
- Por otro, hay fuerzas que actúan en sentido contrario, al adelantarse el centro vélico del génova y al producirse, especialmente en velas con cierto tute, un gran embolsamiento próximo al gratil
Mi punto va a que, en esa ocasión -combinación de génova usado y barco no demasiado ardiente- la práctica demostraba que los factores del segundo párrafo "ganaban" a los del primero, con lo que la tendencia del barco a arribar aumentaba al enrollar génova.
Llevado al contexto de ese día (sólo dos personas, uno con un brazo medio lesionado, sin querer forzar el barco, etc.) es posible que si hubiéramos decidido navegar sí o sí a vela y nos hubiéramos esforzado en aplanar el génova al máximo, "rompiéramos lo que rompiéramos", hubiéramos conseguido disminuir esa tendencia a la arribada.
Si ni con esas lo hubiéramos conseguido, la situación puede volverse delicada: el hecho de llevar el segundo rizo, ir algo pasados de trapo y con el barco con una gran tendencia a arribar - el barco se quedaba prácticamente parado con la cantidad de timón que había que meter para compensar- combina mal con el hecho de que al enrollar génova esta tendencia aumente, puesto que nos dejaba con pocas herramientas si queríamos seguir navegando a vela.
Saludos,
Avante