Cita:
Originalmente publicado por Avante
Si ni con esas lo hubiéramos conseguido, la situación puede volverse delicada: el hecho de llevar el segundo rizo, ir algo pasados de trapo y con el barco con una gran tendencia a arribar - el barco se quedaba prácticamente parado con la cantidad de timón que había que meter para compensar- combina mal con el hecho de que al enrollar génova esta tendencia aumente, puesto que nos dejaba con pocas herramientas si queríamos seguir navegando a vela.
Saludos,
Avante
|
El tema, en mi opinión es que llevabais un segundo rizo. Es decir, haciendo números a lo bestia, si la mayor es de 30 metros la llevabais de 15, si el génova es de 36 lo rizasteis a 25. Se ve claro que la superficie del génova tiene mayor valor proporcional que la de la mayor, y por tanto, adelantar el centro vélico del génova resultó crítico, aunque se redujera la cantidad de trapo aportada por él. Además, al rizar la mayor también adelantas su centro vélico.
Si pensamos en como son los aparejos diseñados para aguantar viento, los génovas se atrasan convirtiéndose en trinquetas, precisamente para centrar superficie vélica.
En mi opinión, es probable que con un barco aparejado a tope, hubiera sido más útil dejar el 1er rizo y enrollar antes. Si eso es demasiado trapo, entonces 2º rizo y enrollar más. Al reducir más la proporción de génova, la mayor gana "peso" en la combinación vélica y su aporte hace más ardiente el barco. Ya se que es dificil ceñir con la vela muy enrollada, pero peor es ceñir con un barco que arriba.
Parece que el aparejo de ese barco es todo lo contrario a los modernos barcos con mayor enorme y autovirante en proa. Allí sí que hay que reducir mayor y más mayor antes de tocar la proa.
Pero todo esto es "intuición" los de la ciencia no infusa, estudiada, a ver que opinan.