Pues no sé lo que dirán los de la ciencia infusa, pero mi "intuición" es la misma

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También pienso que la mayor debería trabajar más. Releyendo el post inicial, veo el comentario de que "el barco no se encontraba cómodo...". No sé a qué se refiere eso. Quizás al reducirle tanto el velamen, además de adelantar el centro vélico y aportar una bolsa en proa, con la cual es imposible ceñir correctamente, al barco se le dejó sin la debida potencia como para navegar. A partir de aquí, un barco pasa de ser un barco a ser una nuez flotando. A la fuerza del viento desplazada a proa, hay que sumarle el empuje de las olas que, una detrás de otra, le van a dar sopapos en la proa para hacerle arribar.
Cuando las condiciones son duras, la navegación se vuelve dura. No quiero decir con ello que se haya de ir a muerte y no buscar la comodidad, si no que hay que aguantar lo que viene. No hablas de la escora. Muy probablemente, la reducción del trapo impidió una escora correcta que de por sí, aumenta la tendencia a orzar.
Cuando sube el viento, se debe amarinerar el barco correctamente, pero hemos de tener muy claro que las cosas cambian de color, llegan los rociones, los movimientos, las escoras, las tensiones y los rezos (para que no se rompa nada...).