Hola Butxeta,
Muy de acuerdo en casi todo: Tomando el segundo rizo reducimos potencia “a popa” e hicimos al barco menos ardiente. Siendo un aparejo a tope, había insistido al armador (en puerto) en si sería conveniente empezar a enrollar antes de meter el segundo rizo, pero él me insistió en que no, así que fue la configuración que probamos en primer lugar.
Cuando (tras ver que lo que nos dijo el armador no era tal vez la mejor solución) enrollamos, sí reduje gran cantidad de trapo a proa, esto es, no fueron sólo “un par de vueltas”, precisamente por tener en mente lo que tú apuntas: al barco le sobraba potencia a proa. Sobre si el segundo rizo sobraba o no, la situación estaba un poco al límite: la escora era pronunciada y tal vez hubiéramos podido liberarlo para hacer al barco menos blando. Ahora, tendría que haber sido acompañado de reducir más génova -y por lo tanto desplazar el génova más a proa y, sobre todo, aumentar más la gran bolsa que se formaba en su “grátil”-, lo que tal vez hubiera hecho que la situación ardiente / blando no mejorase y tuviéramos un perfil aun peor para ceñir.
En cualquier caso, ese día en concreto preferimos ceñir “con mayor y Volvo” por las circunstancias que comentaba antes. Si hubiera querido seguir a vela, los siguientes pasos habrían sido probablemente intentar aplanar más el génova y ver cómo podía ganar algo de potencia de mayor, vía quitar un rizo o vía trimado. Como decía antes, no sé qué tal habría funcionado, tampoco quedaban muchas más alternativas.
En cualquier caso, mi pregunta gira sobre todo en torno a si a al enrollar génova aumentamos o disminuimos (por los factores que comentaba en mi anterior post) el carácter ardiente de un barco, y es por ahí donde más me gustaría que compartiéramos experiencias.
Saludos
Avante