Gracias por vuestras respuestas,
Krusky, Butxeta expone de forma clara cómo enrollar génova desplaza el plano vélico del génova a proa. Este desplazamiento vuelve al barco más blando y va acompañado de otros dos efectos:
- Uno que juega en la misma dirección -hace el barco menos ardiente-: Al enrollar génova creamos una bolsa próxima al grátil que, por su posición, genera un par de arribada muy importante
- Otro que juega en la dirección contraria: Al enrollar estamos haciendo el génova más pequeño, con lo que esta vela pierde peso en el conjunto total (mayor y génova); de ser la única consecuencia de enrollar, esto se traduciría en un comportamiento más ardiente.
Cuando empezaba a navegar, pensaba únicamente en este último efecto, así que deducía que un comportamiento blando del barco se podía compensar en parte enrollando génova: si iba pasado de trapo y el barco era neutro o blando, pensaría que enrollar génova eliminaría en parte esta tendencia.
Mi experiencia, de momento, me ha demostrado lo contrario: al enrollar génova, suelo notar un comportamiento proporcionalmente más blando, lo que me hace pensar que esos factores que provocan mayor par de arribada (génova más desplazado a proa, bolsa al lado del grátil) pesan más que los que juegan en una dirección contraria (menor superficie vélica a proa).
Con todo, mi experiencia es escasa; tal vez las sensaciones que he tenido sean extensibles a casi todos los barcos / velas, y haya una relación directa entre enrollar y aumentar la tendencia a arribar, como la hay entre cazar cunningham y adelantar bolsa. O tal vez, llevado a mi “contexto” de madrileño navegando en barcos de alquiler, este efecto esté ligado sólo a velas con mucho tute, difíciles de aplanar y en las que la bolsa que se forma al enrollar hace que este efecto sea más importante al que produce tener menos m2 de vela a proa. Por eso me parece muy interesante contar con vuestras experiencias.
Un saludo
Avante