Nos dirigimos en coche hasta el fondo del pantano, sus profundidades, arriba el cielo, abajo barro seco, a lo lejos la cada vez mas exigua lamina de agua.
Capitulo Séptimo. Un precioso paseo. 11/01/2015
Embalse: Entrepeñas al 23% de capacidad.
Barco: Tio Trokolo. Decision 7,5
Patrón: Tino
Tripulación: Pedro, Eduardo F y Paquito
Distancia Recorrida: 19 nm
Velocidad Media GPS: 3,2 knts
Velocidad Máxima GPS: 6,5 knts
Viento norte en progresión Fuerza 3-6
Rachas 23 Knts
Llegamos a puerto algo después de las 1000, el barco cubierto por una capa de hielo y escarcha y la lamina de agua como un espejo. Candados congelados y llaves rotas, esperamos mientras terminan de prepararnos el barco. Un baldeo de agua de ultimo momento para acabar con el hielo y Pedro y yo nos alegramos de llevar los trajes de agua.
Damos atrás para salir, el fueraborda se levanta, sale del agua y la cuña del soporte cae.
Vuelvo a montar la cuña y bloqueo el motor, joder que fría está el agua. Partimos.
Ya fuera del canal del puerto y con una ligera brisa subimos trapo, paramos motor… pero el viento cae, son las 1100, bajamos motor y nos empujamos una milla o dos en la balsa sur, allí sopla el viento y paramos motor. Y a navegar turnándonos a la caña y al mando, como siempre.
Vamos dando bordos en ceñida, poco a poco hacia el cañón del cuerno, hoy paso angosto, antes isla. Llegamos en una hora, el viento encajonado no ayuda al avance, cae y arrecia de forma caprichosa, avanzamos pasito a pasito, ahora escorados, ahora lentos y tranquilos, nos lleva otra hora y media.
Ya en la balsa norte el viento sigue aumentando poquito a poco, no como suele sorprendernos el pantano, y sobre las 1400 decidimos rizar con rachas de 18 knts. Rizamos no sin dificultad y continuamos navegando hacia la desembocadura del Tajo. En esto hemos comido y charlado.
Nos acercamos a ver los barcos anclados en las Anclas, y hablamos de nuestro barco ideal para el pantano, ese day sailer sin cabina, con un pequeño tambucho y una bañera tremenda.
Y llegando al norte de la balsa norte, regresamos con vientos portantes, sacamos el poco de foque que habíamos enrollado cuando el rizo y nos dejamos deslizar. El viento va cayendo poco a poco de camino y llegamos al canal del puerto con su último suspiro. Motor y a puerto mientras recogemos y ordenamos.
Lo dicho, un precioso paseo.