Un caso real:
Agosto 2014.
Fondeados juntos varios amigos, uno de ellos empieza a recoger para volver a puerto.
Al sujetar la tabla de SUP, se le escapa el pulpo que estaba tensando y le golpea fuerte (muy fuerte) en el ojo.
Nos llaman y nos acercamos a ayudarle. Le recomendamos que se tumbe y no se mueva, le tapamos el ojo con unas gasas y le decimos a su almiranta que le lleve al náutico. Ella es PY y en nuestros barcos sólo hay un patrón en cada uno.
Pregunta ella: ¿Cómo se arranca esto?...
Al final, les llevé yo en su barco con mi hijo siguiéndonos con la moto de agua (no tiene título pero podría correr el campeonato de España de motonáutica) para poder volver a por mi barco.
A buen entendedor...
Respecto a lo comentado de las maniobras de puerto, mi experiencia personal es que con lanchas de 6 a 8 metros (he tendido 2), las maniobras sin fáciles porque, a malas, entras a base de brazos. De 9 a 12 metros (he tenido un tractor de 11,90m varios años) es dónde más complicados son los atraques, porque el barco ya pesa lo suyo y aún con 2 motores y hélice de proa, el viento te puede dar algún susto. A partir de ahí, de 13 a 15 m (ahora estoy ahí) ya con dos motores, hélice de proa, joystick... es un juego de niños si te tomas las maniobras con calma y anticipas los problemas. A partir de los 15 metros (tengo varios amigos con tractores de más de 70 pies y salgo con ellos de cuando en cuando) ya llevas tripulación profesional, así que tampoco es complicado, salvo que te empeñes en hacerte el machito.
En resumen: el tamaño no importa, o no tanto como parece (en puerto)
