Pues, como sigue siendo viernes

Una ronda para todos y disculpad que incursione en la política, pero como la cosa va de loros, ahí les cuento algo que sucedió allá por los años 60.
Un señor que no simpatizaba mucho con el gobernante de entonces, tenía un loro, el cual se había acostumbrado a repetir sus opiniones sobre el susodicho caudillo:
Fulano es hijo de una señorita madre y cosas por el estilo.
Pero resulta que una noche fueron a visitar a este buen señor unos influyentes personajes adictos al régimen. El hombre, desesperado ante la posibilidad que el loro se pusiera a recitar su escatológico discurso anti caudillo delante de los invitados, decidió encerrar al loro en el gallinero... Y allí pasó la noche el lorito subido a un palo entre las gallimas.
A la mañana siguiente, el gallo luego de cantar según la ancestral norma, comenzó con el ritual de follar a las gallinas a medida que iban bajando de sus perchas, hasta que quedó sólo el lorito en el palo más alto. Ante la insistencia del gallo para que bajara el loro, este le dijo:
¡ No te confundas gallito, estoy aquí por preso político, no por maricón !
