Copas.
Yo enrollo el pabellón sobre sí mismo; después lo "abrazo" con un trozo de tubo de manguera cortado longitudinalmente.
Este "sistema" protege la tela de los rayos ultravioleta, además de evitar que el continuo flameo -por la acción del viento-, acabe destrozándola.
Naturalmente, antes de soltar amarras, lo desplego.
Saludos y más copas.
