28/12/14
Zarpamos de Puerto Williams en demanda de Caleta Lennox, a las 9:38. Volveremos por aquí en unos dias (Inshallah!) siendo unos CapHorniers. Sin viento, el canal de Beagle esta como un plato.
Reportamos a la Armada Chilena nuestra partida, nuestro destino y ETA. Navegamos a motor, con sol, charlando agradablemente en cubierta, Silvana es una enorme conocedora de la historia y antropología de la zona y los ratos de charla con ella en la cubierta son un inmenso placer para mí.
Podemos ver un Lobo Marino de 2 pelos ¿O era de un pelo? No lo sé, yo le vi muchos pelos, apacible tomando el sol sobre unas piedras.
Nos acercamos a una enorme colonia de Pingüinos patagonicos, haciendo zigzag para evitar los cachiyuyos (Grandes algas laminarias, que pueden comprometer la navegación, y avisan de posibles bajos)
Es increíble lo cerca de la costa que se puede llegar aquí en un velero, yo siento un cosquilleo, un nudo en el estómago, como una alerta de miedo cada vez que nos acercamos tanto, pero aquí la sonda se mantiene por encima de los tres metros a veces con la proa casi permitiéndote saltar a tierra, supongo que se debe a la naturaleza glaciar, de tipo alpino, de la orografía.
Se levanta viento SW, de puñetera proa, seguimos a motor, algo que me desquicia e intento evitar cuando navego en Galicia, pero aquí no me importa lo mas mínimo.
Llegando a Lennox el frío es atroz, navego mucho en invierno, y nunca me he tenido que abrigar tanto, creo que por mucha ropa que me ponga no consigo quitarme esta sensación de frío intensísimo.
Aquí el Capi y su mujer, no es que Micki sea un talibán que la obliga a ella a vestir Burka, pero os podéis hacer una idea del intenso frío.
Nos reportamos con el Alcamar de Lennox, y a las 7 de la tarde llegamos al fondeo, acompañados por una manada de delfines australes sumamente juguetones, uno de ellos incluso me permite tocarle la aleta caudal descolgado de la proa.
Es increíble una vez mas lo pegados a la costa que fondeamos, largamos 45 metros de cadena en 4 metros de fondo, ¡ Aquí no se andan con tonterías!
ESTAMOS A 42 MILLAS DEL CABO DE HORNOS¡ Escuchamos la previsión de la Armada, N-NE 10-15 Knts y la previsión que el Capi baja del Iridium que es N-NE, 15-20 nudos. El capi nos reúne en torno a unas sopitas, que saben a Gloria bendita, nos cuenta la previsión y los planes para mañana, yo no me puedo creer lo que oigo, mañana cruzaremos el Cabo de Hornos a Vela, seremos Cap Horniers,!!
Fondeados aquí a muchas millas de cualquier lugar habitado o medio de ayuda, sin habernos cruzado un solo barco en todo el día, frente a un pequeño acantilado en medio de la nada, soy consciente de lo acogedor que es el Tari II, la sensación de seguridad que transmite este barco.
En las notas en mi diario escribo ese día. – “el Capi ha salido del armario, me encanta este fulano”. Se ha desinhibido y se revela como un cachondo total, nos pasaremos el resto de la semana muertos de risa, eso no hay dinero que lo pague, el ambiente distendido tan cojonudo que ha logrado crear este tipo en dos días, pareciera que somos un grupo de amigos de siempre. Hasta Ken, algo aislado cuando hablamos en hispano-argentino y nos reímos parece estar mas comunicativo.
Cena estupenda, como todas abordo sin excepción, agradable sobremesa y a descansar.
Puesta de Sol, al fondo el Alcamar Lennox.
A medianoche todos duermen, el Capi ha dicho que mañana saldremos temprano para atacar el Cabo, yo no puedo dormir, me quedo un rato en la bañera, pensativo, colmado absolutamente de felicidad. Aun hay claridad afuera, el sol se ha puesto dejando un rastro anaranjado y los delfines parecen no querer irse de nuestro lado. Ken dice que pondrá el despertador de madrugada para ver las estrellas. Yo lo oigo roncar desde fuera y dudo que se despierte, ya veremos.
En mis notas escribo”esto es la Hostia” “Gracias MC” y “Sensación de seguridad y confianza en el Capi y en el Tari absoluta”
29/12/14, son las 5:45 AM, todos duermen menos yo y el Capi, hay claridad en Caleta Lennox y Micki quiere salir pronto, el viento ha rolado a N con alrededor de 15 nudos, perfecto para nuestro rumbo.
Decidimos zarpar y no despertar a los demás, salimos a vela, rumbo 150, yo a la caña navegando a 6 nudos. No me he vestido, acabo de levantarme de la cama, con un calzoncillo largo, calcetines y unas crocs prestadas por el Capi, ya que no sabía que zarparíamos directamente. No estoy calzado, tengo frío pero preferiría que me amputen los dedos de los pies a dejar la caña en este momento. Un albatros cejijunto nos sobrevuela cerca, como despidiéndose y deseándonos suerte. Menos de 30 millas para Cabo de Hornos. ETA: 15:11. Dios!!!
Todos se van despertando, desayunando e incorporándose a la navegación.
Me pongo crema solar con dificultad mientras gobierno, Ken me agarra la rueda mientras tanto. Por cortesía debería ofrecérsela, llevo ya unas horas a la caña pero estoy disfrutando tanto este momento que no lo hago, soy egoista y descortés, me arrepiento, pero no lo puedo evitar.
Navegamos todo el día, en momentos en popa cerrada apoyados por el motor. Llegando al estrecho entre las islas Herschel y Deceit el mar se pone incomodo, indefinido y revuelto, los delfines no nos han dejado en todo el día ¡muy buen presagio!