Un señor está durmiendo cuando su mujer le grita:
-Antonio, Antonio, despierta que se oyen unos ruidos muy raros ahí fuera.
El hombre se levanta y mira por la ventana. Entonces ve que un hombre acaba de saltar la valla de su vivienda.
Coge el teléfono y llama a la policía:
- Buenas noches, soy el sargento de policía, dígame
- Buenas noches. Mire estaba durmiendo y he oído unos ruidos, me he asomado y he visto a un ladrón saltar la valla de mi casa.
-Bueno tranquilícese.
- No, si yo estoy muy tranquilo.
- Dígame. ¿Tiene alguna medida de seguridad?
- Sí. Tengo cámaras perimetrales, 2 perros, rejas en puertas y ventanas, puerta acorazada, alarma interior y además tengo escopeta reglamentaria pues soy socio del club de tiro.
- Estupendo, veo que esta Usted preparado. Pues mire. Ahora mismo no le puedo enviar a nadie . Todas las patrullas están ocupadas. En cuanto alguna se quede libre la envio a su domicilio.
- Pues muchas gracias.
El hombre, tranquilo por que tiene mucha seguridad en la vivienda se asoma por la ventana para observar al ladrón.
Pasa media hora y el ladrón había desactivado la alarma perimetral y envenenado a los dos perros. Vuelve a llamar a la policía.
- Oiga sargento. ¿Va a tardar mucho la patrulla?
- No lo sé, Ya le he dicho que ahora no le puedo enviar a nadie. En cuanto pueda le envio unos agentes
- Muchas gracias.
El hombre se vuelve a asomar por la ventana y observa como el ladrón está arrancando las rejas.
Pasa otra media hora y vuelve a llamar a la policía.
- Sargento
- No sea Usted pesado. Ya le he dicho que no le puedo enviar a nadie. Todos los agentes están ocupados
El hombre resignado observa como el ladrón esta forzado la puerta acorazada. Pasa otra media hora y vuelve a llamar a la policía.
- Sargento.
- Usted otra vez. Le digo por quinta vez que no le puedo enviar a nadie. En cuando pueda le envio una patrulla.
El hombre tranquilamente se dirige al armero, coge la escopeta, pone los cartuchos y sale a la parcela de la casa. Allí sorprende al ladrón. Le apunta con la escopeta y le dice
- Mira muchacho. Por tu bien no te muevas de ahí.
En eso el señor coge el teléfono y vuelve a llamar a la policía
- Sargento, ya no hace falta que se den prisa. He cogido mi arma reglamentaria y me he liado a tiros con el ladrón. Sus sesos están esparcidos por toda la parcela.
A los 5 minutos se presentan 4 coches de la policía nacional, 3 coches de la policía municipal, 3 camiones de bomberos, 5 ambulancias, 3 furgonetas de los GEO, 4 de la cruz roja, 5 representantes de Amnistía Internacional, el alcalde, secretaria y 2 concejales y oposición casi en pleno.
El ladrón, ante tal despliege se queda asustado pegado a la pared con los brazos levantados
El sargento entra corriendo observa al ladrón y muy indignado se dirige al señor
- Creí haberle entendido que Usted había esparcido los sesos del ladrón por toda la parcela.
- Y yo sargento creí haberle entendido que no me podía enviar a nadie
Saludos
