Cita:
Originalmente publicado por Apagapenol
Las Navidades pasadas se me cayeron al agua en puerto los dos grumetes con un intervalo de un par de días. La caída de la pequeña fue limpia (no tocó en nada, ni del barco ni del pantalán), pero el mayor se golpeó en la cabeza con la jupette. Según dijo después, no quiso molestar para que le pusiéramos la pasarela, intentó subir desde el barco al pantalan, resbaló y se cayó... Pudo haber sido fatal.
Resultado: a partir de entonces no les permito embarcar o desembarcar ni en nuestro barco ni en el de amiguitos si no les ayuda un adulto. Y si no hay pasarela, tampoco. Me encargo de recordárselo cada vez que embarcamos o desembarcamos. Creo que todos hemos aprendido la lección.
Saludos y 
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Me alegro de que no pasara nada pero te cuento una anécdota que me paso a mi.
Un niño francés que tendría unos seis años se adelantó corriendo a los padres que venían cargados con las bolsas de la compra. El Niño hacia equilibrios por la amarra y se engancho al anclote haciendo un esfuerzo enorme, yo le ayude empujandolo debajo de las axilas. Los padres me dieron las gracias pero me explicaron que ellos preferían que nadie le ayudara, que incluso estaban muy contentos pues un día se cayó y ahora controlaba muy bien sus capacidades.
Su explicación me pareció muy convincente, aunque un poco arriesgada. Nunca se sabe si a los " grumetes" es bueno protegerlos, o si un exceso de protección va en contra de su propia seguridad,
