Re: Hornos. Diario de una ilusión.
Mi querido amigo Magopepo:
Gracias, gracias y mil gracias por tus consejos y, más importante, por insulfar optimismo y ganas de vivir. Mi singladura por el cabo de Hornos ha finalizado y he podido vivirla por doble partida: La que he realizado y la recordada enriquecida por tu magnífico relato.
La toma de contacto con el barco en Ushuaia, tan diferentes a los que tenemos por estas latitudes; la primera arribada al Micalvi (dónde me recordaron el buen sabor que dejó tu pase por allí, me enseñarón el gallardete que luce en la pared del cuarto de banderas y me encarecieron que te transmitiese un afectuoso saludo); el amarre al solitario al muelle de Puerto Toro y, por fin, dejamos el Cabo de Hornos por babor. ¡Por cierto, una fuerte racha de viento a derribado la mitad de la escultura que simbolizaba el albatros!, según pudimos constatar cuando subimos a su cima; los bordos y fondeos. Todo, todo tan diferente y singular a lo que estamos acostumbrados.
De regreso a Ushuaia proseguimos viaje arrumbando por el canal de Beagle hacia los ventisqueros a fin de poder ver los graciares que se forman en los fiordos. Navegar por la aguas heladas y pararse al pie de un glaciar donde el más absoluto silencio tan sólo se interrumpía por el movimiento del mismo, algo inolvidable.
Reitero mi agradecimiento por tus consejos y espero poder darte un abrazo.
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