¡Uff! confieso que había dejado pasar por alto este relato por lo de
"cuento" sin muchas ganas a veces de leer más historias de aquellos que disfrutan a diario de la mar y a los que envidio tremendamente, tratando en vano de desengancharme de éste foro del que no consigo pasar un día sin entrar pero en el que me siento extranjero en mi propia tierra. Sin embargo no he tenido que leer ni las dos primeras líneas para quedar mortalmente enganchado al anzuelo tal como le ocurrió al marlín de
"El viejo y el mar", atraído hasta aquí por el enlace de otro relato bien distinto pero igualmente entretenido y al que agradezco que me haya dirigido a tan especial historia.
En mi caso deje la mercante muy, muy demasiado pronto asustado por los viejos lobos de mar que me amenazaban con un final solitario e incomprendido y vivo desde entonces tratando de volver a reconducir mi vida por el sendero que necesita recorrer.
Gracias por relatar de forma tan interesante y sabia tu experiencia vital sin tapujos ni cortapisas y por favor no nos dejes demasiado tiempo sin el placer de poder seguir leyéndote y disfrutándote en toda tu grandeza.
Mi brindis hoy va por ti y por la gente como tu.
