Para la mayoría de nosotros, la vida verdadera es la vida que no llevamos.
Oscar Wilde
Hace muchos años en mi ciudad, había una tasca en donde su dueño, un personaje peculiar para la época por su larga barba y actitud irreverente, recitaba de memoria unas copillas mientras hacia queimadas.
De todas ellas, escojo una que hacia reír a las señoras y en el fondo escondía una gran verdad.
- En el país de los otentotes, no estaban contentos con sus cipotes.
En el país de los enanitos, nadie estaba contento con sus pitos,
Moraleja:
En este mundo de desdicha, nadie esta contento con su picha-
