

La motora se había abarloado a nuestro estribor. Había un silencio que solo rompía el chapoteo de las olas en nuestros costados. El niño se incorporó y se puso el tapa vientos que Carmen le había traído.
-¿Como estás Raúl hijo? ¿Como estás?. Preguntó desde la motora la que sin duda era su madre.
-Estoy bien mama. Perdóname, yo sólo quería ir a la proa con los demás -contestó entre conatos de sollozo-.
Entonces me acerqué y dirigiéndome a ella le dije:
-Raúl está bien, pero tiene que verlo un equipo médico. El golpe ha sido brutal. -Tengan, cojan al Raúl y vds. que van más rápido, llévenlo al Puerto. Yo voy a avisarles para que los sanitarios les estén esperando. Y por favor, quiten a toda la canalla de la proa, HOSTIA.
Al Raúl lo trasladamos a la motora y ésta arrumbó hacia Melilla, yo cogí el micro y contacté con Salvamento Marítimo de allí. Les expuse lo que habia ocurrido y les pedí que dispusieran una ambulancia medicalizada a pie de atraque. Ese niño necesitaba una atención inmediata porque podía tener lesiones internas graves. Salvamento repitió mi mensaje para confirmarlo, y me pidió a mi también que regresase a puerto porque habría que hacer atestado. Arranqué el Yammar y mientras le daba gas, la Carmen se me arrimó. Todavía estábamos asustados, pero yo temblaba más que ella..
-Ojalá este bien el Raúl. ¿Tu crees que se puede haber hecho mucho daño? Me preguntó.
-No lo sé. Los niños son de goma, pero el impacto con el agua ha sido tremendo. Habrá que esperar, pero mira, nosotros hemos hecho todo lo que hemos podido.
El Sol se iba poniendo por el monte Gurugú, y encendí las luces de navegación. Eran las 19:15.
Cuando llegamos a puerto, la ambulancia ya se había ido, pero allí había mucha gente, todos los que iban en las motoras, marineros, gente de Salvamento y guardia civil. En capitanía les relaté lo ocurrido, tomaron mis datos y mi dirección por si era necesario mi testimonio. Lo que me dijo el guardia civil es que, si el niño tenia lesiones, harían una denuncia por imprudencia temeraria contra el patrón, basándose en mi declaración y en el parte de lesiones.
La Carmen y yo nos dimos una ducha, ella se arregló y nos largamos a por un buen restaurante para cenar. Nos íbamos a dar un homenaje, que co.. Nos lo habíamos ganado. Además era nuestra última noche solos, mañana llegaban las francesas y mi intención era aprovechar el Sw que había entrado con fuerza, para arrumbar a la Península. Mis pensamientos ya estaban en los gribs, Alborán etc.
Cruzamos la Plaza España y nos adentramos por la Avenida.
Siempre me ha impresionado este paisaje: Por una parte los edificios, de marcado corte modernista. La huella catalana es evidente (Doménech y Muntaner etc), aún con ese toque rifeño, característico propio de la ciudad. Pero por otra parte, la gente (la fauna como dice Carmen). A la izquiera subiendo, un grupo de hebreos, reconocibles facilmente por sus característicos gorros y coletas. Y por todos lados, mezclados, gente con atuendos magrebies (la clásica chilaba y el fez), o con atuendos europeos. Y lo más curioso, escuchábamos hablar en castellano -predominantemente-, pero también en cherja (los que menos), y yo y la Carmen que íbamos hablando en catalán. Joer, joe, esto si que es “diversidad”...
Después de una abundante cena y de la despedida familiar tomando unas copichuelas, mientras comentábamos el incidente, mi padre se me acercó y me dijo al oído, muy puesto él:
-Estoy orgulloso de lo que habéis hecho, y tu abuelo lo estaría más.
Estas cosas de los padres, ya sabéis.
Es que no os lo he contado, pero mi abuelo fue marino. Después de la guerra civil, le tocó el servicio militar obligatorio de 36 meses en la armada y de allí a la mercante como “radiotelegrafista naval”. Cuando contaba batallitas siempre decía:
-¡¡ Como en los barcos no se come en ninguna parte¡¡. Y más si son de la Armada. Los tiempos de las galletas ya quedaron atrás.....
En fin, cosas del “cuéntame”....pero es que en tierra pasaban un hambre....
Y tras la charla familiar al catre, que mañana tocaban diana.
Ah ¡¡: Aquella noche hubo mucho amor en proa...
Continuará......