Re: Relato Marinero 2ª parte
Pero hay más. Además de los “bichitos” hay otras “manchas” como de “carmin” que aparecen en la pantalla del plotter-radar. Son los ecos del radar, en muchos casos se corresponden con los mismos barcos que emiten Ais, pero como el eco del radar es un rebote, pues tiene diferente “velocidad” de recepción y pueden confundir en la pantalla.
Y hay más, a veces esas “manchas de carmin”, no son barcos con Ais, pueden ser barcos o no.
En nuestro caso, la mancha (El eco), era voluminoso, grande. Aquello tenia toda la pinta de ser un chubasco, un potente chubasco. Alcé la vista al horizonte y los primeros relámpagos lo empezaban a iluminar. La cosa se ponia interesante.
Hacia mucho rato que mi “turno” de guardia se habia acabado, pero como estaba el panorama, y aunque la Vero y la Antoinette estaban en cubierta, haciendo su turno, yo permanecia en la mesa de cartas estudiando la evolución del chubasco. Me iba a levantar para dirigirme a cubierta y valorar el poner un rizo, cuando algo me hizo retroceder. Algo no olia como tenia que oler. No es que tenga muy buen olfato, pero el tufo era importnte. Me giré y lo vi. Humo en el camarote de proa. Joer joe, la puerta estaba cerrada pero por la rendija salia una humareda que no veas. Rápidamente cogi la manta-antiincendios que llevo junto a la cocina, la saqué de su caja-envoltorio y me la puse como protección frontal. Abri la puerta del camarote y enseguida vi lo que pasaba. Una de las almohadas se habia “trasladado” a la repisa de uno de los armarios laterales, tapando una de las luces que ilumnaban el camarote. Ésta habia calentado la almohada, hasta que empezó a quemarse, primero la funda y luego ya la espuma interior. Como se trataba de una luz “de lectura”, era independiente del resto de la iluminación, de manera tal que, al apagar la luz general, aquella habia quedado encendida. Y la almohada ya ardia.
Envolvi la almohada en la manta anti-incendios e intentando no respirar saqué ambas hacia la camara. Con un par de patadasacabé de apagar la llama y puse la almohada en el fregadero. Abri el tambucho para ventilar, el aire era irrespirable. Me dirigi hacia el tambucho y toque a zafarrancho con la campana.
-Allons ¡¡¡ Allons ¡¡¡ toute le monde arriba. Vamos, vamos todos a cubierta. Abri la puerta del camarote donce dormian Michelle y Aisha y les di otro campanazo.
-Up, Up. Les grité. Hay fuego, fuego.
Y saqué la almohada humeante a cubierta y la lancé al mar. Todavia conservaba llama que se avivó con el viento exterior.
Mientras ventilaba el barco, y aprovechando que ya todas estaban en cubierta, intenté averiguar que había pasado. La única persona que habia entrado en proa habia sido Michelle, para leer, según ella, sin molestar a Aisha. Como le estorbaba la almohada, la movió hacia la repisa, y se había quedado dormida sin apagar la luz -claro, ya no le molestaba, se la tapaba la almohada-. Más tarde, cuando se despertó para “invitarme” a coucher, no se dió cuenta y no la apagó.
En fin, sin duda habia sido un accidente, no habia que buscar culpables, pero todavia me da miedo cuando pienso que hubiese podido ocurrir si no llego a “olisquear” algo raro, si hubiese tardado unos minutos más.
Una vez verificado que no habian restos de humo ni de combustión en el interior del barco, cerré tambuchos y pedi a las gabachas que regresaran a sus camarotes.
Lo que habia visto al cerrar el tambucho de proa no era tranquilizador: los rayos empezaban a caer en el mar. La tormenta se nos echaba encima y era fundamentalmente eléctrica. Todavía transcurría tiempo entre, la visión del relámpago y el ruido del trueno. Conté a oido los segundos, y calculé mentalmente 4 o 5 millas.
Habia que prepararse para el chubasco. Lo primero determinar su rumbo y su velocidad. Me fui al plotter, en cuanto a tráfico todo tranquilo, “el cortejo” y la “romería” se desarrollaban bien, sin CPAs nerviosos, ahora sabia que el objetivo a marcar era la tormenta. Situé el cursor en el centro de la mancha carmin, lo marqué y me fui abajo. La pantalla interior me daba ya la demora: 90º, y la distancia: 4 millas. La teniamos encima.
Los relámpagos eran cada vez más frecuentes, el horizonte estaba blanco por la amura de estribor, pero dejaba ver unos horrible nubarrones negros.
¿De donde había salido este chubasco? Si el viento era W....
Entonces pasó: De pronto el viento cesó y las velas empezaron a flamear.
-Rápido, Antoinette, Vero, hay que enrollar y arriar todas las velas.Vero, la mayor, Antoinette la genoa. Rapid, rapid.
-El barco empezó a cabezear mecido por una ola extraña que venia por el costado de estribor.
Mré hacia ese costado y vi el mar cubierto de espuma.
Los relámpagos eran cada vez más potentes y el ruido del trueno ensordecedor.
Un Maersk que venia de través se “encendió” como una bengala de feria.
Luego sus luces se apagaron. Volvieron a encenderse al cabo de unos segundos. Sin duda, le habia caido un rayo encima o a pocos metros.
¿ que pasaría si nos caía a nosotros ?.
Las chicas habian arriado todo el trapo, el motor se mantenia a 2.000 RPM, dando una velocidad de 7 Knts. Bajé a 1.200 y me dispuse a montar el “pararayos” particular. Abrí el cofre de estribor y saqué 10 metros de cadena y un ancla de respeto que siempre llevo allí. Me dirigi con los últimos eslabónes de la cadena en la mano hacia los obenques y les engatillé la cadena en el terminal con un grillete. Lancé el ancla por debajo de los guardamancebos.
Cuando llegué a la bañera, vi los rostros de Michelle y de Aisha en el tambucho. Pánico, mucho pánico es lo que había en sus caras.
El viento empezó a zarandear el barco. Bajé abriéndome paso entre las bretonas y desconecté todas las baterías de servicio, solo dejé en contacto la de motor. Apagué toda la istrumentación y las radios, y cogi uno de los walkis, el otro se lo dia a la Vero.
Les señalé los chalecos y les pedi que se los pusiesen encima de un tapavientos. Hice lo propio.
De pronto una ráfaga de viento hizo escorar el barco. Sali como pude a cubierta con la tapa del tambucho y me dispuse a cerrarla con todas las gabachas dentro.
Estaba a cuatro patas, sobre la pared del cofre. ¡El barco estaba vertical¡ Engatille el arnés al pasamanos de la mesa y me estiré en el suelo. Corté el gas del motor.
-Vero, Vero, llamé por el walki. ¿estas bien?.
-Si A., estamos todas en el camarote de estribor, hemos caido suelo pero estamos bien.
El barco se fue adrizando, tomé una lintera y la encendi.
Continuará
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