Re: Relato Marinero 2ª parte
Y apareció Aisha por cubierta.
Llevaba un pareo azul anudado a la cintura y un top escotado a lo “palabra de honor”, de un azul más claro. Ese color, resaltaba más en contraste con su tez morena y su pelo negro.
Sus oscuros ojos, se clavaban en los míos, como preguntándome ¿Cómo me ves?
Deslumbrante, “palabra de honor”, le habria contestado. Pero me contuve
.
Yo iba hecho un marrano, bermudas, una camiseta sudada, barba de 2 dias y no me habia duchado. joer me sentia incomodo o mejor dicho, pensé que cantaba como una almeja.
Algo debió transmitr mi jeta, porque Aisha me dijo,
-No te preocupes, estamos en verano y los hombres podeis tomaros ciertas “libertades”.
-Ya pero, es que a tu lado.
-Oh no, de verdad, no te preocupes. ¿vamos?
Y me ofreció su mano para que la ayudase a desembarcar.
Y ya no se la solté.
Nos sentamos en uno de los chiringuitos, desde donde podía controlar el l'Aila, y empezamos a hablar.
-Aisha ¿como es que hablas tan bién el castellano?. Pregunté yo por romper el hielo y por curiosidad claro.
-¿El español?, si claro, ya te dije que era diplomática. Es mi trabajo entenderme con la gente.
Hablo español, inglés, italiano, alemán y cantonés. Y por supuesto el francés, claro.
-Que suerte, poder entenderte con tanta gente. A tu lado, me siento un ignorante, yo solo hablo catalán, castellano, medio francés y el inglés marinrero.
-Bueno, me contestó-, podemos hacer un trato. Si me enseñas catalán, yo te ayudo con el francés.
-Ok, trato hecho.
Y el tiempo pasó, la noche se hizo corta. Cortisima. Cayeron 2 ó 3 gin tonics de bombay azul y el último fue a los compases de unas salsas. En realidad yo no bailaba, simplemente me dejaba llevar.
Estaba amaneciendo y yo queria detener el tiempo.
Marinero, estás perdido, aquí encallas y tal (me decia a mi mismo).
-¿Estás casado A.-? Me preguntó mientras caminábamos hacia el barco.
-Bueno, no, verás, estoy ajuntado, o sea...
-Si, ya se, ocupado.
¿Y eres feliz?. Bueno, quizás pregunto demasiado.
-No, no importa. Pues verás, a mi me parecía que si, que era feliz, hasta que llegasteis vosotras, pero es que Carmen tiene un ataque de celos... Y me está....
-Puede que sea dificil ser la pareja de una persona con un trabajo como el tuyo. Tienes que comprenderla.
-Ya, y tú, ¿estás casada?
-No, yo no estoy ocupada. Algunos romances, pero nada serio. No he encontrado al hombre de mi vida, el trabajo, los viajes, ya sabes.
Subimos al barco, entramos y me dirigi al camarote de proa. Abri la puerta y saqué mis cosas.
-Gracias, A., eres un caballero. ¿Puedo darte un beso?
Hala, de esta no me salva ni el Aurora. Esto es la revolución bolchevique y la francesa, toas juntas.
Y sus labios acariciaron los mios, sabian a azúcar acaramelado, y la abracé. Y el beso se hizo largo y cálido.
Allons enfants de la patrie. Le jour de gloire est arrivé....cha chan.
Suavemente, ella retiró sus labios de los mios, me miró y me dijo.
-¿ Seguro que no te arrepentirás si seguimos ?
Veia los arrecifes, iba a tocar piedra. Marinero que encallas.
-Puede que si. Gracias Aisha por esta velada.
Y cerré la puerta y me acosté en el sofá.
Cagón, que eres un cagón hostia.
Y entonces me lncorporé, abri la puerta de proa y puse el cerrojo. Eché el hierro vamos...y me meti en la ducha.
Continuará
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