Discusión: Otros El sueño de Peter
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Antiguo 17-03-2015, 18:28
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Piratilla
 
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Predeterminado Re: El sueño de Peter

A las once de la mañana cogió el móvil, marcó un número y aguardó paciente la respuesta.
Palos había quedado bien lejos en la estela. Siempre le había gustado doblarlo muy cerquita de tierra, dejando las Hormigas por fuera. Esta vez, sin embargo, con el levante establecido, lo había hecho por donde la prudencia le había aconsejado: islotes, bajos y demás peligros por babor. Bastante había tenido con el episodio de la noche, para pensar en enfrentarse a una mar que sabía cómo se levantaba sobre el fondo aplacerado de la costa que delimitaba el Mar Menor.
Todo aquello ya era historia. Ahora estaba…, bueno, estaba en medio del mar, que tampoco iba a dar información susceptible de ser utilizada luego en su contra.
-¡Hola! Soy yo.- El teléfono había vuelto a la vida.
-¿Susana…? ¿Por qué no utilizas la radio?
La muchacha elevó los ojos al cielo y suspiró.
-¡También podría escribiros una carta! Me ha abordado una patrullera de la Guardia Civil…- La voz al otro lado del móvil le interrumpió.
-¡Qué te han detenido! ¿Pero qué dices?
-Me esposaron, me llevaron a la patrullera y me han estado mareando durante tres horas. Pero al final me han soltado por falta de pruebas o no sé qué…
-¿Pero por qué te pararon?
-¡Alucina! ¡Querían que creyera que tenían todo grabado! ¡De locos! ¡Me acusaban de asesinato!
El teléfono permaneció en silencio algo más de lo normal, hasta que la voz al otro lado pareció recuperarse.
-¿Y te han dejado libre sin más?
-¡Qué c… sin más! Empezaron a seguirme a cinco millas desde ayer por la tarde, pero hice algunas cosillas en el barco, y luego el viento arreció, se metieron las olas, y ahora estoy convencida de que les he despistado. Seguro que no podían imaginar que una jovencita como yo fuera capaz de encarar el mar de proa que me he tragado esta noche. O a lo mejor no tenían combustible suficiente para una persecución prolongada. O vete a saber. Ahora hay ecos por todas partes, así es que lo van a tener crudo para identificarme.
-¡Qué c….nes!
-Creo que os estoy viendo por la amura de babor. ¿Tenéis todos los papeles?
-Espera un momento, Susana, tengo que hablar con Fran. Espera. O mejor, ahora te llamo. Es sólo un minuto.
El teléfono enmudeció, y Susana se quedó con la vista clavada en la lejana silueta de la lancha que creía haber identificado. Algo en el tono de su amiga había hecho que ciertas alertas muy ocultas comenzaran a encenderse.
Cinco minutos después Susana empezó a soltar todos los tacos que conocía, hasta que se le hizo evidente que no iba a desahogarse más por más gritos que pegara. Ellos no la oían. Ni estaban por la labor de oírla.
“…está apagado o fuera de cobertura en este momento.”
Aquellos hijos de perra se habían cagado por la pata abajo y la habían abandonado a su suerte. ¡Maldita fuera su sombra! La culpa la tenía el judío de Fran. ¡Hijo de p…!
Y maldita fuera ella misma por no haberla visto venir. ¡Imbécil! ¡Si lo conocía de sobra! Tenía que haber previsto que algo así podía suceder y no haber contado nada.
Pronto lo único que quedaba de la lancha era el recuerdo que todavía retenía su memoria. Barcos por todas partes, en especial entre la isla y tierra, que era por lo que estaban allí precisamente, pero su lancha alejándose a todo gas de ella como si fuera una apestada.
Durante unos buenos diez minutos permaneció sentada junto a la rueda, que desde la salida del sol volvía a gobernar el piloto automático, pues el viento se había vuelto más razonable, sobre todo cuando había abierto el rumbo al acercarse a tierra. Su mente se había quedado bloqueada sin dar crédito a que algo así le pudiera estar sucediendo.
Pasados esos minutos, sin embargo, volvió de golpe a la realidad. Había estado controlando de modo inconsciente la derrota de los barcos que la rodeaban, hasta que de repente se le hizo evidente que la golondrina repleta de turistas, que hacía el viaje hasta la famosa isla, la tenía en su punto de mira. La había “marcado” casi sin darse cuenta con la referencia de uno de los obenque bajos, y la marcación no se había movido durante unos buenos minutos. ¡Y qué c…, con marcación o sin ella, a la distancia a la que se encontraba, hasta el patrón de un rosco salvavidas podría prever la colisión que iba a tener lugar en breve!
Desconectó el piloto, metió la caña todo a estribor, y dejó que la proa se acercara de nuevo al viento hasta que las dos velas comenzaron a flamear. A toda velocidad agarró la manivela del winche y cazó las dos escotas a tope. Cuando terminó y el barco volvió a apoyarse en el viento, recuperando una escora que no sufría desde la noche, volvió a la rueda a tiempo de sonreír para las decenas de cámaras que estaban inmortalizando el momento desde la golondrina. Lástima que había estado obnubilada. En otras circunstancias… Se tenía por una buena especialista de la provocación, y habría posado completamente desnuda para escándalo y divertimento del personal. La mejor manera, por otra parte, de que nadie se fijara a fondo en el barco en que fuera navegando.
Acabó levantando un brazo a modo de saludo hacia el patrón de la embarcación, al que había podido ver perfectamente. Aunque no sabía porqué no le enviaba mejor un corte de mangas. Se habían cruzado con un cierto margen, incluso aunque ella no hubiera alterado el rumbo sino unos pocos grados. Pero el muy capullo no había tenido la decencia de mover su proa reconociendo la preferencia de su medio de propulsión. Ella iba a vela y era él el que tenía que haber maniobrado. De todas formas, ella había aprendido desde pequeñita que los cementerios están llenos de gente que tenía preferencia de paso…
Lo olvidó al instante. El cruce sirvió para despertarla. Sus amigos se habían largado y la habían dejado sola con aquel barco. Bien, el mundo no se acababa ahí. Sólo que sus planes cambiaban. Todavía no creía que fuera prudente atravesar la bocana de ningún puerto. Además, no lo necesitaba. Cuando zarpó con el solitario estibaron provisiones de sobra y el motor apenas había funcionado. Podía seguir navegando. Conocía el lugar perfecto en el que un velero más pasaría desapercibido. Y una vez allí…, bueno, una vez allí ya vería. Le quedaban unas 100 millas al ENE, así es que tenía tiempo de sobra para planificar su siguiente movimiento.


Editado por Yan Yun 3 en 17-03-2015 a las 18:56.
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ayapitas (17-03-2015), forner82 (18-03-2015), leviño (17-03-2015), LOBA (17-03-2015), Ricardo Can (25-03-2015)