Para ilustrar un poco el tema del remolque/salvamento. Hace muchos años, no voy a decir dónde, un pesquero se detuvo cerca de una boya situada junto a un bajo peligroso, al comprobar que yo no me acercaba con mucha seguridad a ella. Mis dudas nacían en que estaba dentro de una ría justo en el lugar en el que desembocaba otro ramal de la misma ría. Imaginad una Y. Yo había entrado por un extremo superior de la Y, y me dirigía al otro extremo superior. Es decir, boyas verdes a estribor conforme entraba. Pero justo en la intersección había una boya solitaria… ¿Era todavía boya de entrada o seguía ya el orden del nuevo ramal de la ría?
En la duda pensé pasar "por encima" de ella a medio nudo. La sonda me ilustraría. Y la sonda me ilustró. Pero más que ella, el leve cimbreo del tope del palo cuando rocé el fango. De inmediato di atrás, apunté hacia el lado bueno, y seguí navegando. Cuando puse el rumbo correcto, el pesquero volvió a dar máquina y se marchó.
Por fin en puerto, comenté con los marineros el asunto, muy contento con aquella gente de mar que se había parado por si tenía problemas. Y fue cuando me contestaron que solían hacerlo cada vez que llegaba alguien tan perdido como yo, para cobrar el sustancioso rescate…
Por supuesto, no generalizo. Fueron aquéllos y sólo aquéllos.
Pero es una lección que aprendí.
