Hombre, yo podría suscribir un post inverso: "Aventuras y desventuras de un laserista metido a crucero", y... me quedo con los dos.
La vela ligera para la adrenalina, los rociones, los chapuzones involuntarios y las reacciones nerviosas del barco.
El crucero para las maniobras pausadas, las noches fondeados fuera de puerto y las cervecitas...
Gracias por compartir tu experiencia, cofrade Zephyros. Me parece estar viéndome a mí mismo.
Saludos y

para todos.