El pasado fin de semana, de tertulia con los amigos en el bar, comentó uno que la cerveza contenía hormonas femeninas, según había leido.
Tras reirnos en un principio, decidimos investigar seriamente y poner a prueba esta hipótesis. Sólo por interés científico, nos tomamos cada uno unas 20 cervezas S. Miguel.
Efectivamente, tras esta rigurosa prueba, pudimos confirmar rigurosamente que esta cerveza contiene hormonas femeninas. He aquí los resultados:
- Todos engordamos.
- Todos hablamos más de la cuenta sin un contenido lógico o razonable.
- Ninguno pudimos conducir correctamente. No hablemos de aparcar.
- Ninguno podíamos razonar con lógica.
- Ninguno pudimos reconocer nuestros errores, aún cuando estos eran evidentes.
- Cada uno de nosotros nos creíamos el centro del universo.
- A todos nos dolía la cabeza y a nadie le apetecía follar.
- No podíamos controlar nuestras emociones.
- Todos íbamos cogidos de la mano o abrazados para apoyarnos mutuamente.
- Todos nos vimos en la necesidad de acudir cada cuarto de hora al baño y, en ocasiones, todos a la vez.
En interés de la ciencia, la próxima semana haremos el mismo experimento, pero esta vez será con la cerveza Heinecken para comprobar si produce el mismo efecto.



