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Predeterminado Re: Relato Marinero 2ª parte



Navegábamos en demanda del Cabo Circeo. Cuanta historia tienen estas aguas. La huella de la corona de Aragón es permanente por estos lares. Desde Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán), hasta los Bertranes Vilamari, anduvieron por estas aguas, cuando el “Reino de Nápoles” estaba ligado al de Aragón. Por esta costa se respira esa cercanía, en las construcciones, en la comida, en la forma de ser de sus gentes. Cuan parecidos somos los Mediterráneos, cuantas cosas en común.

Pero en casa del pobre, la dicha...

En la medida en que el viento era contrario y que en la cercanía de la costa era bastante flojo, decidimos poner el motor y aumentar así nuestra velocidad aún no haciendo un rumbo directo.

Aproximadamente al mediodía UTC, un chasquido y luego, el sonido de las revoluciones que se van reduciendo, hasta que el yammar casi se para. Rápidamente situamos la palanca del gas en punto muerto y el motor recupera su régimen normal. Damos revoluciones con el motor embragado y todo normal. Tenemos un problema de hélice. Al mirar hacia popa, veo en seguida la causa de la incidéncia: arrastramos una enorme red semisumergida que seguramente se ha enganchado en nuestra hélice.

La primera cosa a hacer, es cortar el “ancla” que por sorpresa llevamos arrastrando. Hecho, con ayuda del supermachetenavajaalbaceteña.

La segunda, ya con el motor parado, consiste en colocar la hélice de manera que no pueda seguir girando. Esto en un motor sin transmisión hidráulica se consigue simplemente engranando la marcha atrás. El objetivo de esta acción es evitar que el “lio” no se haga más grande. Cuando la inversora tiene ayuda hidraúlica esto es más complicado.

La tercera cosa a hacer, pues es utilizar la propulsión natural del velero que son las velas, hasta que en aguas muy tranquilas podamos inspeccionar los daños que el sistema eje-bocina-arbotante-hélice haya podido sufrir. Por supuesto que en medio del mar y con oleaje, ni pensar lo de tirarse al agua, y sumergirse debajo del casco. Los golpes que recibiremos en el cuerpo y en el peor de los casos en la cabeza pueden ser mortales. Así que a navegar a la vela, para eso vamos en un velero. Y mira oye, como que no hay motor, pues te espabilas y aun haciendo bordos, pues no íbamos mal de tiempo.

Llegamos a la Gaeta sobre las 20:00, pero ya a esa hora habíamos avisado a nuestros amigos de la “base náutica Flavio Gioia” de La Gaeta, que nos esperaban con sus gomones (forma de nombrar a las zodiacs en italia), fuera de la entrada balizada, para remolcarnos hasta el interior del puerto deportivo. Nuestra intención era esa misma noche “amarrar” en el foso del travelft, para por la mañana siguiente poder comprobar fuera del agua, los posibles daños causados por el enganche de la hélice. No es cuestión baladi enganchar una red enorme en el eje y a simple vista sumergida, no me atrevo a diagnosticar como ha quedado una parte tan importante del barco.

Sin mayor estrés que el necesario, pues allí estábamos, en La Gaeta, dentro del horario previsto y con la perspectiva de solución que a la luz del día nos daría la suspensión del barco mediante el travelif. O sea que a cenar y a darnos un paseo por esta hermosa ciudad cargada de historia.
Esta parte de Italia (el Lascio) tiene la gran ventaja de no ser una zona “turística-guiri-soplacuartos”. Es bastante auténtica, hay pesca, hay náutica de recreo, astilleros, industria y también turismo, porque no. En Italia con todos sus defectos, tienen una virtud entre otras: no consideran la náutica una industria de élite. Por el contrario es un sector más y de los importantes. La “afición” no es cosa de 4, es transversal. Hay clases, claro, como en todos los sectores. Hay gente con mucha pasta y yates grandes, y gente con menos pasta y embarcaciones pequeñas, o sin embarcaciones, pero que alquilan o comparten barco con amigos. Como tendría que ser en todas partes.

Por otro lado, los italianos han tenido la virtud de promover un turismo cultural, muy concentrado en las ciudades-parque-temático, pero en lo que se refiere a la costa, es en general, muy popular y para los del país, salvo excepciones. Esto hace, paradójicamente, que sean lugares más interesantes de visitar que los dedicados a la burbuja turística-guiri (léase costas levantina española, parte de la Balear y catalana y parte de la andaluza). A largo plazo, perderán antes el atractivo para el turista viajero los Torremolinos o Benidorm, que La Gaeta. Parece mentira que esto tan obvio sea para algunos tan difícil de entender. Claro que a largo plazo todos calvos....

continuará
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