Re: Relato Marinero 2ª parte
Robert y Ernesto, dos alumnos de último curso de la Facultad de Náutica de Barcelona, entusiastas de la mar y futuros capitán e ingeniero de máquinas respectivamente, como les gusta a ellos que les llamen a pesar de la apropiación que de la palabra “ingeniero” han hecho otros colectivos. Cosas del corporativismo “ingenieril.” Estos eran mis nuevos clientes.
Zarpamos de Torre El Greco (Nápoles) a las 09:00, rumbo al estrecho de Mesina. El viento anunciado por meteo.it era de SSW fuerza 4. Marejadilla-Marejada. O sea que de ceñida rabiosa y meneo.
Con una tripulación tan de lujo para el l'Aila, casi que tantos galones lo lastraban... Y el lastre, pues ya se sabe, a la que izamos mayor y génova con 1 rizo, el barco comenzó a volar....y las bolsas para el poteo comenzaron a consumirse. Robert y Ernesto, con todos sus galones, cayeron en las literas de popa a la1/2 hora de navegación. Quedaban muchas millas por la proa hasta Mesina, asi que de común acuerdo con los clientes, decidimos parar de nuevo en Capri. A pesar de la aglomeración, me dieron amarre para 1 dia en el que confiaba que Ernest y Robert se aclimatarian. Este tema del mareo es recurrente porque no se salva nadie cuando hay un poco de mar si no es que hay un hábito de navegar en embarcaciones de recreo.
La parada en Capri ayudó a aumentar la autoestima de Robert y Ernest, frente a la situación de mal de mar. Como “patrón charterista” y con tantas horas de navegación a cuestas (ejem), pues existen recursos que en estos casos “leves” suelen funcionar. Los casos más graves, requieren atención médica especializada.
Concretamente, ante el diagnóstico de mal de mar que realicé a Robert y Ernest, la “medicina” que receté, consiste en el cierre mediante esparadrapo del ombligo. Si amigo lector, es infalible. El esparadrapo en el ombligo es eficacisimo. Mano de santo. De manera que, la noche anterior procedi a la cirugia. Previo afeitado de la zona a operar, procedi a su desinfección mediante alcohol de 96o y posteriormente dos tiras de esparadrapo en forma de cruz (tiene que ser en forma de cruz, sino disminuye la eficacia del tratamiento), taparon la maliciosa entrada ombligocuidal. Para evitar efectos secundarios, aquella noche los pacientes debian retirarse a descansar a hora infantil. Mientras, el patrón procedia a ingerir otro tipo de medicinas, en la compañia de 2 caprinesas de muy buen ver. Todo el tratamiento estaba en marcha.
A la mañana siguiente, la mar y el viento continuaban en el mismo sitio, pero mis queridos clientes se disponian a la navegación con el mejor ánimo del mundo, habida cuenta del infalible tratamiento al que se habian acogido.
Zarpamos de Capri, bordeamos la isla por su parte exterior para evitar tráfico, estelas etc. Y amariné el barco igual que el dia anterior, pero sin la ayuda de Robert y Ernest, a quien no consideré procedente obligarles a movimientos y esfuerzos que pudiesen alterar los efectos del tratamiento “antimareo” operado.
Durante la mañana solo les fue administrada agua y galletas sin azúcar, régimen que, complementado con la cirugia ya descrita, aumenta la eficacia del tratamiento.
Por la tarde, ante el color amarillo-azul que tomaban sus rostros, les aconsejé una siesta larga que enlazó con una noche de sueño solo interrumpida para la renovación del stock de bolsas anti- poteo, y más agua con galletas.
Al amanecer, al socaire de Sicilia, la mar fue disminuyendo y los rostros de Robert y Ernest aparecieron por el tambucho. A falta de un exámen más concienzudo, mi primera impresión era que el esparadrapo estaba caducado, y por eso sus efectos no habian resultado los esperados. Procedi a la sustitución del mismo por otro de una marca con marcado CE, que rápidamente empezó a dar los efectos previstos. Sin duda el anterior esparadrapo era made n Taiwan o algo asi.
La verdad es que durante la mañana, la navegación se tornó mucho más tranquila, y el mal de mar desapareció. Robert y Ernesto vaciaron la nevera y acabaron con todas las reservas de pan y fiambre (de pavo, que no de cerdo por expresa contraindicación -hay que preservar el jamón para las ocasiones-). Y a las 10:00 contactaba Robert con Mesina tráfico para comunicar nuestra intención de cruzar el estrecho por su parte Oeste, con el fin de entrar en Marina Netuno. La pequeña Marina donde, desde Nápoles habiamos reservado amarre. Mesina tráfico en inglés nos dio cuenta de la corriente dominante en el estrecho, nada menos que 4-5 nudos de proa. Y tambien nos previno del enorme tráfico entre la isla y la peninsula.
Continuará
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