Mi más calurosa felicitación al equipo Altadill-Muñoz y mis sinceras muestras de admiración.La avería sufrida no solamente les descolgó de la zona de cabeza de la regata, ya que mantenían una escasa distancia con los vencedores durante la mitatd de la regata, sino que les hizo perder el inesperado encuentro de éstos con vientos favorables en el Atlántico Sur, que ya no favorcieron a los restantes participantes.
No romper el barco forma parte de un buen navegar, pero que tengas una avería fortuíta d motor es algo imprevisible y que no queda al alcance del navegante poder evitar.
Para gobernar un velero de ése tamaño durante tantos días y durante muchas horas en solitario mientras el compañero dscansa,se necesita una altísima preparación y aptitudes que han demostrado tener a raudales.
Bienvenidos




