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Predeterminado Re: Relato Marinero 2ª parte



Decía Einstein que el tiempo es relativo. Y tan relativo. Cuando la parca acecha, estiras el tiempo como si fuese un elástico.

Al cortar la linea de vida, el estrobo que sujetaba mi arnés a aquélla mediante el mosquetón, quedó libre. Jamás hubiese podido liberar el mosquetón colgado de él con mi peso y quedar libre era la primera parte de un plan que de forma muy difusa se fue fraguando en ese tiempo elástico, en ese tiempo robado a la muerte.

La segunda parte del plan era no dejarme caer a pesar de haber cortado mi sujeción, de manera que utilizando mi brazo-codo como de mosquetón, me aferré a la rueda del timón con el izquierdo, por eso pude con la mano derecha sacar la navaja y cortar la linea de vida.

Y la tercera parte consistía en liberar una de las balsas salvavidas del cofre de estribor, donde la habíamos estibado. No fue difícil, pues nada más pulsar el botón de apertura del cofre, este se abrió y por gravedad la balsa salió disparada (el barco estaba casi boca abajo, aproximadamente calculé que con unos 120º de inclinación), estrellándose en los guardamancebos de babor a muy pocos centímetros de la pobre Laura cuyo trasero asomaba por los bancos de la bañera.

El siguiente paso era trincar la cincha de hinchado de la balsa a algún punto del barco, porque no estaba sujeta a ninguno. Esto me resultaba muy complicado, porque por la forma en que la balsa había caído, la cincha estaba en el lado agua. Sin mediar palabra, Laura interpretó mi pensamiento y desde la posición en que estaba asió la cincha y se la puso entre los dientes mientras con sus manos se aferraba al winche.

Ahora ya solo quedaba soltarme de la rueda del timón -previo trincado del mosquetón del arnés a la pata de la mesa de bañera-, y gateando, llegar hacia Laura para ayudarla a afirmar la cincha y desplegar la balsa para que se hinchase.

En ese momento la radio empezó a escupir:

-Old ships. Old ships. Old ships Medé relais. Medé relais. Medé Relais. DE motorvesel P______________to receive distress medé sail boat l'Aila in position _____________N_____________E ionic sea. …
Y el mensaje continuó emitiéndose varias veces.

Probablemente, desde el interior, Robert o Ernest o Sara, habían pulsado el botón rojo del distress, yo desde luego no lo había hecho. Mi sensación al escuchar el nombre de mi barco, solicitando socorro por “boca” de un cargo, fue de extrañeza. Aunque estaba luchando con la muerte, mi soberbia se resistía a reconocer la situación. Pero en ese momento no podía responder, ni pensar en ello. Simplemente necesitaba concentrar mis fuerzas en lo que estaba haciendo.

Cuando ya me había soltado de mi anclaje a la rueda, resbalé hacia el otro timón haciendo tope con los pies en el pequeño cofre de estiba del butano, en la otra banda.

Quizás por efecto del oleaje, quizás por efecto del movimiento de pesos (mi cuerpo, la balsa...), quizás por que cesó algo el viento, quizás por eso que llaman el “stix”, quizás por todo junto, el l'Aila comenzó a adrizarse catapultándonos hacia el interior de la bañera. De reojo pude ver como el aro con rabiza no estaba en su anclaje.

La perilla del palo, se alzó escupiendo agua, sin antenas, sin luz de tope ni equipo de viento. Desnuda aún con las roldanas.

Pero lo importante es que el palo estaba entero -de momento- aunque doblado como si de una pértiga olímpica se tratase, y se levantaba buscando el cielo.

La “adrizada” fue tremenda, pues el barco no se adrizó al “centro”, se balanceó como un tente-tieso, ofreciendo la cubierta al viento y a la lluvia y por ende, exponiendo nuestros frágiles, mojados y exhaustos cuerpos a los elementos. La cubierta ya no nos hacia de cascarón.

El ruido se hizo ensordecedor. Y el balanceo continuó zarandeándonos como peonzas, hasta que conseguimos afianzarnos.

Laura conservaba entre sus dientes la cincha de la balsa. Cuando se la cogí para trincarla en la cornamusa, y la soltó de entre sus dientes, solo se me ocurrió besarle los labios. En medio de aquel caos de la naturaleza, y mientras con una mano sujetaba la cincha de la balsa, la agarré por la cintura con la otra y le metí hasta el pinganillo en aquella salada boca. Son cosas del cuerpo...Que delgada es la linea que separa la vida de la muerte.

Teníamos otra oportunidad.

Un nuevo zarandeo nos separó y por fin pude afirmar la cincha de la puta balsa, bajando ésta hasta el suelo de la bañera.

Ahora tenia que navegar el barco, que estaba “sin gobierno”, los timones giraban a banda y banda con cada zarandeo. No había anemómetro, por lo que mirando los catavientos y la bandera del pabellón me situé, estábamos al través y la mar -que hasta que yo recordase había sido de popa-, ahora venia también por el través, pero por el otro, por el de babor. Y la primera conclusión que saqué, es que en esa posición, surcando entre la marea y el viento, había cierta “estabilidad”. Así se había adrizado el barco aún “sin gobierno”.

La corredera, que era el único instrumento que funcionaba -el plotter y el anemómetro estaban “caputs”-, me marcaba 5 nudos aumentando. Miré el compás, señalaba el 340. No era nuestro rumbo, pero navegábamos. Miré el reloj, marcaba las 15:50.

Miré a Laura, estaba perpleja, se me aproximó y agarrándose a mi brazo se sentó a mi lado.

Alcé la vista hacia la proa, pero la verdad es que yo veía muy poco; entre que no llevaba gafas, las cortinas de agua que me bañaban la cara y la emoción que me embargaba, sencillamente no veía nada.

Mi corazón palpitaba como un bombo de Calanda.

El 340, ese si que lo veía. Observé que con el timón un poco a estribor, la aguja del compás se movía a un lado y al otro, pero volvia al mismo sitio, de manera que cogí un cabo de la cubitera de la mesa y trinqué la rueda en esa posición.

Cogí a Laura de la cintura y le hice ademán de bajar abajo a ver como estaba la tropa. Ahora fue ella la que me abrazó y buscó mi mejilla, y mi boca, acurrucando su cabeza en mi hombro mientras su abrazo se hacia más fuerte. Son cosas del cuerpo...y de la emoción...

Por el tambucho asomó Sara con cara de perplejidad maliciosa.

-Eh vosotros ¡¡¡ -gritó-, a punto de hundirnos y haciendo manitas eehhhh ¡¡¡

- ¿ Y que ? Contesto Laura girando su cuerpo...

Coninuará
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