La historia del puerto deportivo de Sanxenxo (San Gines en castellano como bien apunta el cofrade Peter) es un despropósito desde el principio. El espigón de abrigo se hizo con la piedra que iba saliendo de la construcción de la peligrosísima vía rápida del Salnés, que, como sucede en estos casos, no había previsto otro sitio mejor para ello.
Fruto de la improvisación, el citado espigón alteró las corrientes y lleva años robándole la arena a la emblemática playa urbana de Sanxenxo, Silgar. Ha habido periódicas aportaciones de arena para que la playa no desaparezca, pero el mal está en el espigón y tercamente el mar seguirá llevándose la arena.
De los líos de propiedad del puerto entre el ayuntamiento, Pedro Campos y las juntas directivas será mejor no hablar, creo que daría para varios tomos..
Las últimas afrentas del "simpático" y voraz club pasan por instalar pantalanes a sólo unos metros de las playas situadas en sus inmediaciones,
Panadeira y A Iriña, contraviniendo cualquier tipo de lógica y legalidad...
Pero, en fin, ya se sabe lo que pasa cuando es posible tomar patrimonio común y público y ponerle un precio que va a acabar en un bolsillo privado...

