Es duro, pero es lo que hay.
Pienso seguir ayudando a quien pueda, y siempre que pueda.
Ya ni me preocupa que me den las gracias o no, aunque sigo agradeciendo dar con gente educada.
Lo que me preocupa es poder dormir con mi conciencia tranquila, y sé que si paso de alguien en problemas no la tendría.
Voy a historia "buena".
Hace como dos años, me encuentro, en el pantalán un móvil de ultima generación, en el suelo. No había nadie cerca.
Busco la última llamada reciente y me encuentro el nombre de un compañero y amigo. Le llamo y, evidentemente, sabe de quien es el móvil desde el que le estoy llamando. Otro amigo, compañero, y, además ex-profesor mio durante la carrera.
No los había visto, yo llegaba de navegar, y resulta que estaban los dos en mi club, con sus familias.
El asunto acabó en varias cañas acompañadas de pulpo.
Al final, me costó dinero; también pagué alguna ronda.
