Navegando por el Caribe a la altura de bahia Honda ( al este de Cabo San Antonio) me metí en medio de una tormenta de agua y rayos como nunca vi en mi vida, ni siquiera en video.
Repentinamente todo se puso negro y cayeron alrededor del barco cientos de rayos, a tan poca distancia que se escuchaba el sonido de la entrada en el agua como si de una flecha gigante se tratara. La electricidad estática era enorme y se notaba en la piel y el vello erizado.
Lo único que hice fue cortar las baterías y meterme dentro. No hacía falta atender el barco porque llovía tan intensamente que el mar quedo como un plato y el barco como si estuviera clavado en el fondo.
Pienso que la humedad era tan intensa y llovía tanto que los rayos no necesitaban el mástil para llegar al mar, quizás por eso había cientos que convirtieron la oscuridad de un momento para otro, en una traca de truenos y fogonazos.
No se cuanta tiempo tardo en pasar aquel fenómeno pero a mi me pareció eterno y confieso que pase muchísimo miedo. Cuando salió tímidamente el sol, todavía era muy intensa la electricidad estática y cuando pase a la popa para poner el barco a rumbo, toqué el back y me dio una sacudida enorme.
