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Antiguo 16-04-2015, 20:13
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: El mejor momento es.... siempre.

Compromiso, denuncia, sentido del humor, capacidad de análisis y pensamiento que te deja una gran sonrisa irónica.
Un regalo de Galeano



Patas Arriba. La escuela del mundo al revés.

Lecciones de la sociedad de consumo

El suplicio de Tántalo atormenta a los pobres. Condenados a la sed y al hambre, están
también condenados a contemplar los manjares que la publicidad ofrece. Cuando
acerca la boca o estiran la mano, esas maravillas se alejan. Y si alguna atrapan,
lanzándose al asalto, van a parar a la cárcel o al cementerio.
Manjares de plástico, sueños de plástico. Es de plástico el paraíso que la televisión
promete a todos y a pocos otorga. A su servicio estamos. En esta civilización, donde las
cosas importan cada vez más y las personas cada vez menos, los fines han sido
secuestrados por los medios: las cosas te compran, el automóvil te maneja, la computadora
te programa, la TV te ve.
Globalización, bobalización
Hasta hace algunos años, el hombre que no debía nada a nadie era un virtuoso ejemplo
de honestidad y vida laboriosa. Hoy, es un extraterrestre. Quien no debe, no es. Debo,
luego existo. Quien no es digno de crédito, no merece nombre ni rostro: la tarjeta de
crédito prueba el derecho a la existencia. Deudas: eso tiene quien nada tiene; alguna pata
metida en esa trampa ha de tener cualquier persona o país que pertenezca a este mundo.
El sistema productivo, convertido en sistema financiero, multiplica a los deudores para
multiplicar a los consumidores. Don Carlos Marx, que hace más de un siglo se la vio venir,
advirtió que la tendencia a la caída de la tasa de ganancia y la tendencia a la
superproducción obligaban al sistema a crecer sin límites, y a extender hasta la locura el
poder de los parásitos de la «moderna bancocracia», a la que definió como «una pandilla
que no sabe nada de producción ni tiene nada que ver con ella».
La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y
arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien
bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran
borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura
del consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad,
cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su
sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las
fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada
vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita
que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza
humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas
órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi
todos, esta aventura empieza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se
endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que
generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa
delinquiendo.

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Pobrezas
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que han olvidado de caminar, como las alas
de las gallinas se han olvidado de volar.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin
pagar nada por ella.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y
otro canal de televisión.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos.
Pobres, lo que se dicen pobres, son los que no saben que son pobres.
__________________
Avrei voglia di correre all’infinito

e vedermi arrivare sempre prima di me
e

Avrei tanta voglia di te

B. Costa
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claudiepe (17-04-2015), Coda di lupo (18-05-2015), Enrana (28-04-2015), Rolyat (18-04-2015)