Una ronda

Tiempo atrás dije que era una irresponsabilidad lo que algunos cofrades aconsejaban a alguien que sospechaba que los pernos de la quilla de su barco podrían estar corroídos: que no se molestase, que eso no pasaba.
No era nada personal, pero pasó que, entre estas personas había un señor digno del mayor respeto por su empatía y disposición a ayudar. Se me echaron encima.
Soy entusiasta de la seguridad y veo con buenos ojos que un caso de estos salga a la luz, para información de los que los obvian.
Al margen, desearte que soluciones prontamente el problema. Y perdona por la intromisión.