Vivimos pendientes del Gran Hermano. Siempre pensando que lo que hacemos puede ser considerado una ilegalidad y nos pueden crujir.
Lo sencillo sería pensar que lo que no está prohibido, está permitido. Y, que yo sepa, no hay ninguna ley que prohiba el préstamo de barcos. Pero claro, con el marco regulatorio y las instituciones responsables de la vigilancia de su aplicación que nos han tocado, cualquiera se arriesga.
