Gracias, Tabernero. Nunca sabremos apreciar en su justa medida tus desvelos y entrega.
Sé, me lo imagino, lo que curras para darnos el placer y la vida de comunicarnos a través de aquí. Lo sé por experiencia. Lo he vivido en el mar y en tierra. En cada puerto que llego. En el norte y en el sur. Y lo estoy gozando ahora, cada día que pasa, en mi nuevo atraque y vida a bordo. Gracias.
Claro, que noto a faltar la rutina de lo conocido. Pero sé que poco a poco iré acomodándome en esta nueva Taberna. Paciencia. Y descubriendo sus rinconcitos.
La encuentro mucho más atractiva. Clara. Más opciones. Rápida, aunque no sé si es cosa mía (supongo que es cosa tuya, o de ambos).
Perder mis estrellas y galones me ha impactado. Al principio, dije "Ohhh, vuelta a empezar". Ahora, me parece bien porque me hace pensar en el sentido del vivir, de la importancia de también saber desprenderme de estatus y ser más yo. Desnudos, más sociales. Más, todos, en el mismo petate. Y, ¡a navegar!
Gracias.
