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Antiguo 28-04-2015, 19:10
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Capitán pirata
 
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Predeterminado Re: Travesía en solitario de Mallorca a Mataró

Me obligo a cenar a las 2100 y ya solo queda esperar el anochecer para poder ver las estrellas ya que para esta travesía la noche iba a ser muy cerrada.

Por fin se marcha el sol y queda en el horizonte una luz rojiza que tarda muchísimo en irse para dar paso a la oscuridad total. Regulo la intensidad de iluminación de los instrumentos de a bordo. Me sorprendo que desde que he salido a aguas abiertas no veo a nadie, ni mercantes ni cargos ni velero, nadie, solo. Totalmente solo.

Me alegra que poco a poco el mar se ha ido haciendo más y mas cómodo, el barco navega a muy buena velocidad y sin forzarse lo mas mínimo, voy muy cómodo. Por el hecho de estar tantas horas solo voy organizándome, me ordeno pensamientos, estoy solo conmigo.

Cada vez y a medida que se va entrando la noche voy añadiendo una prenda mas, incluso bajo a por una toalla para taparme algo, la noche es fresca. Me coloco sentado encima de las escaleras de bajada y con la tapa me protejo, solo asomo la cabeza y los brazos, así paso horas. Puedo ver que la hora prevista de llegada es hacia las 14:30h

En algún momento de la noche, y mientras miro y miro la cúpula celeste que me está regalando esta noche cerrada un numero de estrellas que jamás había visto, vía láctea incluida, había estrellas de horizonte a horizonte, de norte a sur, de este a oeste… algo que me tenia abrumado. Pues en algún momento que no miraba hacia el cielo, mire hacia la estela que dibuja el barco mientras navego y descubro otra maravilla de la que nunca había sabido ni visto… había un reguero de lo que después me dijeron que eran medusas fluorescentes, debían excitarse por el ruido o las vibraciones del barco al pasar y se encendían de una manera mágica, aquello me dejo alucinado y entretenido mucho rato.

Dividía mí tiempo mirando el cielo y la estela fluorescente del barco, intente grabar tanto una cosa como la otra con el móvil pero no fue posible. Recuerdo también que con la luz del frontal, al intentar averiguar qué clase de bichejo producía ese efecto y enfocar a los travesees del barco veía infinidad de ojitos reflectantes, los que estaban más cercanos se encendían al pasar por las turbulencias. Alucinante.

A las 0200 de la mañana y tras despertarme igual de exaltado de una cabezada, reviso el horizonte rápido y entre mi aturdimiento inicial por el sueño y el despertar me sorprende el ruido del motor, no sonaba redondo, no sonaba a algo que suene bien, sonaba a cacharrería, chirriaba en algún sitio.
De un bote lo paro y evalúo que puede estar pasando. No sé porque me cabreo y le hecho las culpas al mecánico que me lo reviso a fondo a petición mía expresamente para no tener ni una sola sorpresa estas vacaciones, pues con esta ya van dos.

Me da la sensación que he podido toparme con una bolsa, que he perdido la hélice, que se ha roto la cola… mal momento, lo reconozco. Bajo y reviso durante un buen rato el motor y la cola, todo se veía bien. Subo y lo arranco de nuevo. El motor al ralentí y sin engranar suena perfecto como siempre, engrano avante y empieza el ruido a cacharrería y las revoluciones se ponían a tope, y el barco no avanzaba. Paro rápido el motor.

No sé el rato que debí estar pensando, pensé en que debía hacer, pensé en que opción era la más inteligente y segura. Pensé en si la rotura del motor era peligrosa para seguir navegando.

Hice cálculos y para llegar a Mataró tenía 70 millas, para volver atrás 30 hasta Formentor y 9 o 10 hasta el puerto de Pollensa.

Llamar a salvamento era una opción, pero podía seguir navegando a vela o con el poquito viento que había más que navegar arrastrarme, pero algo es algo… por el momento decido seguir.

Soy consciente que estoy en medio del canal de Mallorca, también soy consciente de que voy muy muy lento (por el momento) y me puedo encontrar con algún mercante. Y con la maniobra tan restringida al llevar tan poca velocidad. Da un poco de acojone. Estoy de bajón.

Sigo avanzando y a ratos el barco alcanza una velocidad ya más razonable, se acerca a los 4, 5 5.5 nudos y eso me anima, estoy concentrado en trimar velas todo lo que puedo para no perder ni una decima, no puedo permitírmelo. Sobre todo porque la ETA se había disparado hasta las 22, 23, 24h. Eso era lo que más me desmoralizaba.

Sobre todo porque sabía que mi mujer debía estar sufriendo, yo tuve que restar cobertura del Ais para ganarla a la radio VHF por si tenía que llamar.

La gran suerte fue que el viento se porto muy bien, el mar también, pero mi propulsión era el viento, el mar paso a un segundo plano, no me interesaba su ola, solo quería que soplase una
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En mar calmado todos somos capitanes.
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port bo (28-04-2015), Tortuga Carey (29-04-2015)