Cita:
Originalmente publicado por Prometeo
Gracias Txelfi, me conforta mucho que me comprendas. tu que has mandado orgullosos barcos que son casi como yates de lujo.
Algunos mostramos fascinación por las ruinas. La visión de unas paredes que un día fueron el destino de toda la ilusión y esfuerzo de los que las habitaron, nos demuestra la obstinación de la naturaleza poniendo fin al esplendor. Los torreones que un día fueron altos y orgullosos, doblegados por el tiempo y cubiertos por la madreselva expresan, el inexorable transcurrir del tiempo y lo efímero y fugaz del poder humano.
Cuando veo un barco abandonado ese efecto se incrementa. Pienso en cómo fueron concebidos y construidos, en cómo serían los primeros bocetos y maquetas y en el proceso en cómo fueron materializándose en manos de los maestros carpinteros. También pienso en las felices navegaciones y en los temporales, en las frustraciones de los fletes sin réditos, en los lances prodigiosos y las campañas de pesca fallidas, en las ilusiones, las tristezas y el final. Siempre hay un final. En un solitario en unestero, en un recodo de un río, o en un secarral descontextualizado. Otras veces acaban en una rotonda o en un museo, maquillados, embalsamados como la momia de Lenin, artificialmente lozanos, reflejando más si cabe el inexorable encuentro con el último destino.
De todos ellos, yo prefiero a aquellos que un día, rendidos al temporal en lucha desigual, o por la impericia de una tripulación que no los merecía, acaban con su osamenta desmembrada sobre una playa perdida.
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Suscribo totalmente lo que pones porque me pasa exactamente lo mismo que a tí cuando veo las a menudo sobrecogedoras imágenes de barcos irremisiblemente condenados a la lenta pero inexorable destrucción de la podredumbre por tiempo indefinido.
En las ocasiones que he navegado por el Índico, que dicho sea de paso no han sido muchas, me ha tocado ver barcos de cualquier tamaño e índole definitivamente encallados en las playas de las numerosas islas, la mayoría de las veces deshabitadas, que pululan aquel océano, y te aseguro que en cada una de estas ocasiones me entraba una congoja de campeonato.
Si bien es triste ver un barco abandonado en un lugar más o menos civilizado imagínate en una isla desierta en medio de la nada. Siempre te llegan pensamientos de qué es lo que habrá sido de la dotación, de lo canutas que lo habrán pasado etc etc, todo esto claro está unido a la pérdida en sí del navío en ocasiones seminuevo.
En fin, hasta hace unos años poca gente navegaba con cámara de fotos a bordo y yo no era uno de esos pocos, por lo tanto no tengo fotos de aquellos lúgubres despojos.
De todas formas muchas gracias a todos los que habéis hecho o estáis haciendo esta fantástica colección, y especialmente a tí amigo Prometeo por ser el precursor de la misma.


