La segunda parte del relato continúa de la siguiente manera (no adelantemos acontecimientos, apreciado cofrade Epops):
Tras dispararse nuevamente la alarma de superficie, advierto que como a una milla al sur de mi posición se forma una bulla de tres pares de narices, con participación de pájaros y bicharracos cazando en superficie. Pues nada, a poca marcha pongo proa hacia la zona y me encuentro con que mientras voy llegando, la mancha se me va acercando, y advierto que hay muchos bichos de buen tamaño cazando. Al ser una hora dominguera, se acercan una moto de agua y una lancha de recreo a ver y consiguen que se asusten y se sumerjan los de la partida de caza. Yo pues, y viendo el terreno y la hora, sobre las dos de la tarde o así, me quedo a motor muy lento en la zona, aprovechando para tomar algo tranquilamente, aunque ya antes había hecho un primer "espikislabis" o refrigerio. Tan agusto estaba, que de pronto, hacia las tres y cuarto, con cierta brisa instaurándose de sur-poniente, la caña de babor pega un viaje tremendo, para una fracción de segundo y comienza a salir hilo de mi tiagra 50W a toda ostia. Imaginarse la adrenalina, cojo la caña del cañero, y sin tiempo para calzarme el portacañas, con el freno en posición de pesca empieza a salir hilo. Zona despejada y sin barcos, el bicho saca hilo en dirección mar abierto y yo voy situando el barco a unos 100 grados del bicho. Cuando ya llevo más de cuatrocientos cincuenta metros de línea y me empiezo a alarmar, porque el bicho no solo no para sino que parece acelerar, tomo la fatal decision, aún a sabiendas de que me la juego, de meter algo más de freno. Mal hecho, de pronto, todo se para, el bicho se ha vuelto a escapar, cofrade Epops, una vez más. Pero.....de pronto, sigo oyendo la carraca, la otra, la del 50 de estribor. Osssssst......... que hay otroo ahí!!!!! Suelto la caña de babor, el hilo en el agua, y me meto la caña debajo de las pelotas y a aguantar el tirón, más acojonado aún porque aquí tengo menos línea y no sé que podrá pasar. Pero de pronto todo cambia...... y tras sacar cerca de cuatrocientos metros, el bicho comienza a aflojar, y veo mi oportunidad, y pienso que esta vez no puedo fallar, y comienzo a pelear con el monstruo, manteniendo unos 95 grados con el barco a estribor del bicho, el poniente que va subiendo algo y el hilo de la otra caña en el agua, algo que me mantiene muy preocupado, pero en el barco no hay nadie más (aparte de mi angel de la guarda, claro). Y comienza mi hora, esa hora mágica con la que tanto y tanto tiempo había estado soñando. El bicho que tira, yo que lo traigo, lo acerco la primera vez a diez metros de estribor y no consigo distinguir más que una mancha marronácea deslizándose hacia la proa del barco, maniobro con una mano al timón, y el bicho que no tengo ni idea de lo que es, se las pira y me saca al menos 300 m. de hilo. Respiro mentras se va alejando y pienso que hay para rato y que tengo que relajarme y dosificar, no hay ni arnés , ni silla, ni ayuudante, ni pollas, nada, el bicho y yo (y el angel....) Lo consigo traer al cuarto de hora o más y consigo ver una aleta oscura, y de pronto veo dos aletas, y ya sé que lo que tengo ahí es el monstruo de mis pesadillas y mis sueños, el que me ha despertado sudando y acelerado bastantes veces ya. Siento que es el día de mi "final test", y me tranquilizo pensando que no puedo hacer más , y que lo que tenga que pasar que pase.... y vueelve a sacar hilo, esta vez menos, y lo vuelvo a acercar y la tercera vez ya veo una cabeza negra enorme, porque el bicho me mira con su ojo izquierdo y me enseña su morro negro, y advierto una plateado inmenso que llena todo mi campo visual, y vuelve a irse imparable,,,,pero ya no se lleva más de sesenta o setenta metros, lo sé bien, lo tengo cerca, los nuevos anzuelos han funcionado, el bajo de línea aguanta la terrible presión, y el poniente ya forma algo de ola. Se acerca ya el momento de la verdad, y ya advierto que el bicho está aflojando mucho, y cuando ya lo tengo a la vista viene casi muerto.
Ahora me la tengo que jugar, y dejo al bicho en al caña y el cañero y me pongo dos guante de cuero, cojo el bajo de línea con la mano, esquivo el follon de cañas (no olvidar que tengo la pesadilla de 400 m. de linea del 80 en el agua, para darle a todo aún màs emoción, algo contrario a cualquier ortodoxia de la pesca big). Bueno, pues con el gancho ridículo que tengo, traigo al atún a popa y me salgo con un pie a la plataforma que está a unos 50 cm. del agua y veo que está ya muerto. Lo gancheo tres veces hasta que ya lo tengo y ahora tengo otro problema mayor. ¿Qué pelotas hago yo ahora con un bicho de más de 75 kgrs.?, Decido que no puedo subirlo y lo consigo voltear para pasarle con mucha dificultad un cabo pequeño que corto con el machete del carril de la botavara por la cola y lo ffijo a la escalerilla, mientras la línea sigue al bicho y dejo el gancho junto al pescado. Decido que voy a remolcar el bicho hasta el puerto y pongo rumbo , en este momento estoy a unas cuatro millas de la bocana. Estoy ya exhausto, pero con la sensación de haber hecho algo grande. No tenía ni idea de lo que me esperaba.........
Y lo que me esperaba era que a los diez minutos de navegación, a la vez que el poniente aflojaba, me quedo sin motor, vamos, que se para. ME C. E. LA P. M. QUE P. AL D.





qUE EL CABRÓN SE PARA.Le doy varias veces y no arranca ni de coña. Bajo a la salade máquinas y veo todo normal, temperatura, cebo y advierto que al parecer pasa gasoil. Nada, cambio de planes, hay ola y poco viento. Llamo a puerto y me dicen que no pueden venir a traerme aunque esté cerca, por el canal 9. Decido llamar a Salvamento y paso al 16 y luego al 11 por indicaciòn de ellos, les digo que tengo todo controlado y me aconsejan esperar haciéndome ver al poco tiempo que me tienen controlado y que me envían ayuda. El viento de pronto empieza otra vez a subir. Pienso que no puedo recibir a Savamento con el bicho ahí y decido que tengo que subirlo y guardarlo. La cosa se pone jodida, porque tengo que coger y desliar parte de mi pesadilla del hilo del agua que estaba enredado ahora en el bicho, y tras cortarlo, consigo pasar el cabo de la botavara por la cola, con más garantía por su resistencia que el anterir cabo que tenía del carril. Lo consigo acercar a la plataforma y tras tres intentos , consigo izarlo (no sé todavía como, fue una cuestiòn de huevos). Empieza a chorrear sangre en cubierta y consigo abrir con gran dificultad el tambucho de popa y lo meto por la cabeza (ya comenzaba a fallar mi nivel de resistencia).Cae al tambucho y el jodido no entra del todo. A patadas, sí a patadas, consigo que entre la cola y sigue echando sangre en el tambucho).Al mismo tiempo comienzo a volver a hablar con coordinaciòn de salvamento, que son aquí extremadamente profesionales-era la primer vez que los necesitaba- y me pongo a ordenar todo el barco que era un caos total, a lavar la sangre, a meter las cañas, a recoger machete,etc,etc.
Cuando ya lo tenía todo más o menos presentable y yo parecia un dominguero despistado con un velerito en la bahía, refresca el poniente y se me pone a 17 nudos y subiendo, asì que sin fuerzas para sacar la mayor, meto génova a tope y decido ganar barlovento primero hacia la costa. A los 30 minutos ganando algo, aparece a mi popa la zodiac de salvamento de la cruz roja con tres fenomenos que me auxilian superprofesionalmente. Ya la ola era de buen tamaño y la maniobra no era fácil. De hecho, uno de ellos, Angel, se golpea con la cabeza en la zodiac pero iban con sus trajes y cascos. Durante la maniobra aluciné de lo coordinados que estaban. Tras unos 45 minutos, con poniente ya de 20 nudos, me llevaron a puerto y me depositaron en mi amarre. No pude ni siquiera dales una propina, y tras hacer el papeleo, se fueron y me dijeron que efectivamente eran los angeles del mar (yo se lo había dicho antes por radio, de hecho uno de ellos se llamaba angel, algo que me terminó de "derrotar", y que será en su momento motivo de otra crónica).
Para ese momento, muy discretamente se había corrido la noticia entre mis cercanos del puerto, alguno cofrade, y tras ver el bicho, decidimos que había que sacarlo discretamente. Tras dejar pasar unas dos horas, ya anocheciendo, entre cuatro pudimos sacarlo del tambucho, pasarlo a tierra en el muelle y meterlo en el coche.
Tras toda una vida soñando, mi momento había llegado, era un desafío personal que me había obsesionado especialmente durante los últimos tres años, en los que me hice con equipo apropiado, pero yo soy deportivo, y he perdido unos cuantos antes por ir con equipo justo. El bicho lo sabía y me ha vacilado muchas veces, pero hoy era mi día, he aprovechado mi oportunidad y he luchado noblemente con una criatura que me ha puesto al límite. A mis 53 años, considero que ya me he doctorado como pescador, y he agradecido a mi oponente la lucha. Toda la familia ha probado los filetes a la plancha, y Elena ha preparado dos marmitakos de la leche!!!
Sé que ha sido una auténtica locura, pero no se puede ser siempre políticamente correcto. Sabía que este día tenia que llegar y quería estar preparado. Me he dado cuenta que esta pesca no es posible hacerla solo, como muy acertadamente me recordó esa tarde Victoriano, pero así ha sido.Mientras escribo estas líneas, sigo con el cuerpo como si me hubieran dado una paliza, y acabo de ver la causa de la avería. Ahora mi pregunta es:
¿Alguien puede decirme con los datos de la crónica cuál ha sido la causa de la parada del motor ? A ver vuestra capacidad de deducción, y espero vuestras respuestas,a ver si lo conseguís acertar.