Cada uno termina aplicando sus aficiones según su forma de ser y filosofías de vida, pero el lugar común es el mar.
Y no podemos ignorar que la tecnología desarrollada en la alta competición finalmente redundará, al menos en parte, en beneficio del diseño de barcos en general. Igual que la carrera espacial a la alta competición en vela o a la Fórmula 1 y ésta a la industria automovilística.
Salvando las distancias con los tiempos actuales yo diría que es la diferencia entre un "Tabarly" y un "Moitessier". Y creo que todos estaremos de acuerdo en que los dos fueron grandes marinos.
Yo personalmente, preparaciones y aptitudes físicas aparte, no aguantaría el stress y la excesiva competencia de las regatas de alto nivel, pero esto no quiere decir que no me entusiasme con una Copa América (del América como les ha dado por decir) bien retransmitida. O que no admire a la gente que es capaz de hacer un Vendée Globe (o como se llame ahora).
